Morgana y Maximino se amaban intensamente, y en un año que llevaban juntos como matrimonio tanto en el amor como en la fotografía profesional, habían tapizado los muros de su egoteca con sus fotos en compañía de todo mundo. Toreros, artistas,gente famosa, gondoleros en Venecia y hasta notorios criminales que habían retratado en reportajes; formaban el diverso mosaico sociológico de sus recuerdos juntos. Se sentían arropados de inmortalidad a través de la compañía de tantos que la habían alcanzado.
Un domingo se levantaron tarde después de una noche de fiesta y amor y ella se metió a la ducha y él fué a preparar un café recién molido para sacarlos de la resaca y regresarlos a la feliz conciencia del día de descanso.
Al salir ella del baño lo vió en la terraza con la cámara de video montada en el tripié.
----¿ Estás grabando algo.?--- preguntó.
----Sí, a nosotros. Ven conmigo a ésta película.---
---¿ Ah sí, y de que trata la película.? ----
----De amor. Del gran amor de Morgana y Maximino.---
----Bueno, me seco el pelo y regreso.----
----No. No lo seques. Es la escena del beso y tiene que ser con el pelo mojado.---
Se besaron y él la abrazó con ternura y ella correspondió.
De repente él cayó arrodillado.
---¿ Te pasa algo Max.?---
---Podría decirse que sí. Me pasa algo muy intenso. Ayúdame a ponerme de pié, tengo algo que decir a cámara. Eso. Adiós amigos televidentes. Me despido de todo mundo por éste medio y también de mi querida Morgana. En éste video verán que grabé un crimen que cometió el vecino de enfrente, y se vé como advierte que lo tenía en cuadro y me disparó con un rifle. Lo que él no esperaba al herirme de muerte,
es que yo me arrastrara y me desquitara con un flechazo que le atravesó el cuello cuando pretendía huir, o quizás venir acá por mi cámara. Adiós mi amor, vende éste documento en una fortuna Aaargghhh, carajo, yo no quería morir.---
Fue lo último que dijo.