Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 10 de diciembre de 2010

Por una mirada...

Tiene los ojos grandes, claros, con largas pestañas y una mirada hipnotizante.
Desde pequeño supo que ese era su mayor atractivo. Solía quedarse quieto mirando a las amigas de su madre y después, de soslayo, al plato de galletas que ponían sobre la mesita. Nunca tuvo que abrir la boca para pedirlo.
Más de una vez se salvó de un castigo sin mediar palabra. Callado, clavaba los ojos en el suelo y después los alzaba lentamente hacia su madre. Nunca llegó a pedir perdón.
En el colegio siempre ensalzaron su nivel de concentración. Realmente se pasaba el día soñando despierto pero seguía con sus ojos los movimientos del profesor que se sentía observado, atendido e incluso, a veces, intimidado.
Ni que decir tiene que las chicas suspiraban por esa caída de ojos desde el otro lado de la barra, por un guiño cómplice, por esa forma provocativa de mirar de abajo arriba lentamente hasta llegar a los ojos, conseguir que su presa bajase la mirada y con ella entregase las armas.
Hasta ayer.
Iba sentado en el metro y como tantas veces se ha entregado a su pasatiempo preferido. Elige una mujer atractiva. Se sitúa frente a ella y comienza a observarla. Primero con discreción. Disimuladamente. Como si le diera vergüenza. El momento crucial es el cruce de miradas. Mientras aparta los ojos esboza una sonrisa. Premio. O no.
Al percatarse de su presencia ella no ha bajado la cabeza. Se ha quedado mirándole fijamente a los ojos. Solo el frenazo del tren al llegar a la parada ha roto la conexión pero ella ni se ha inmutado. Quizás ni siquiera le mirara a él sino al infinito, pero él no tiene manera de saberlo. Ha buscado de nuevo sus ojos sin éxito. Ella se ha levantado del asiento y se ha dirigido hacia la puerta de salida. Sólo un segundo después él la ha seguido y sus ojos se han perdido entre la multitud.
Hoy su nombre, el de ella, aparece en primera página de los periódicos.

Puck

13 comentarios:

Anita Dinamita dijo...

Tiene que ser difícil encajar el golpe de que no respondan a su mirada, después de toda una vida... me gustó hace tiempo y me gusta más hoy, se saborea cada palabra.
Un abrazo Puck

Juan Vásquez dijo...

Puck, te felicito, me gustó mucho tu relato, lo lleva a uno por todo el texto, supongo, como la mirada de tu personaje.

carlos de la parra dijo...

Me gustó el relato y te diré que he tenido algunos canes que hacen éso que narras, se te clavan con la mirada y a tí te toca adivinar lo que piden.

Luisa Hurtado González dijo...

Cuando todo el atractivo de uno se basa sólo en una cosa, en algo que además no envejece, pueden pasar cosas como las que has descrito. En cambio los feos tienen que echarle más imaginación, más inventiva, más gracia. Están más acostumbrados a lidiar con el fracaso, son más fuertes.

Towanda dijo...

Toda una vida potenciando sus ojos... Y ahora, ¿qué le queda?.

Espero que, al menos, sacara algo positivo de la situación.

Un saludo.

Elèna Casero dijo...

¡Caramba! Miradas así, matan.

Me ha gustado el relato, mantiene el interés.

Saludos

Puck dijo...

Anita, gracias por la reincidencia

Juan, gracias por responder a la mirada :-)

Carlos, no lo había pensado pero puede que esa atracción por la mirada sea un instinto animal

Luisa, yo no dije que fuera guapo, solo hablé de sus ojos...

Towanda, no sé yo....

Javier Domingo dijo...

te atrapa desde el principio. Buen trabajo ^^

HÉCTOR RIVERO dijo...

Atrapante, sutil. Me ha encantado.

Carmela dijo...

Vaya. Me recuerda a una serie televisiva muy antigua, donde el personaje convencía a las personas con un brillo especial que salia de sus ojos.
Pero estes ojos no están acostumbrados a la ignorancia. Mala cosa si no puedes dejar de creerte el centro del mundo.
Bicos Puck, eres genial.

Artistalight dijo...

Querida Puck, lo he disfrutado totalmente, no sé que magia tienen los ojos, las miradas :) creo que no pudo resistir que su encanto fallara... escribes de una forma encantadora.

Claudia Sánchez dijo...

Es un relato muy bueno Puck!
El final abierto cierra perfecto para mis dudas:
- La mujer no lo miraba sino que iba absorta porque iba a suicidarse
- La mujer lo miró y quedó hipnotizada y la atropelló un auto
- La mujer era una asesina y mató al que la miró a los ojos
- La mujer en realidad era ciega y él, cuando lo descubrió, no pudo soportar que ella fuera inmune a sus influjos y la mató.
Mira que me hiciste trabajar hoy eh? Buenísimo!
Saludos!

Puck dijo...

Javier, gracias

Héctor, me alegro de que te guste

Carmela, ese es el problema, sentirse el centro del mundo

Artistalight, las miradas siempre me han fascinado

Claudia, eres genial!!!! no se me habían ocurido tantos posibles finales jaja

Saludillos con la mirada

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.