Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 11 de diciembre de 2010

ANTIPOLILLAS

Abrí el armario y me encontré a un hombre desnudo. Extrañada, le pregunté qué hacía allí dentro. Me dijo que permanecía escondido desde que el marido de la anterior inquilina apareció una tarde de improviso. Luego me suplicó si podía quedarse. Prometió no hacer ruido ni arrugarme los vestidos. Tras veinte años encerrado se había acostumbrado al olor a lavanda del antipolillas. Accedí y cerré otra vez la puerta con llave. Sólo quería recordar qué se siente cuando alguien te mira mientras te quitas la ropa. Aunque fuera a través del ojo de una cerradura.


Agustín Martínez Valderrama

8 comentarios:

LA NOVIA dijo...

Que bonito...

No me imagino tener un tipo en el placard de mi cuarto, pero tengo un vecino que sé que me espia si dejo la ventana abierta Jeje

Beso Agustin, es muy lindo...

Claudia Sánchez dijo...

¡Excelente Agustín! Me gustó mucho!
Saludos!

Artistalight dijo...

Bueno yo también lo tendría...pero sólo si fuera guapísimo :) me encantó Agustín, y deja en evidencia la naturaleza...femenina :)

Towanda dijo...

Aplaudo a las personas que pueden contar historias en pocas palabras y aquí está todo perfectamente narrado. Felicidades.

Kum* dijo...

Me gustó mucho, Agustín. Divertido desde el principio y sensual en ese toque final.

Mi aplauso.

Anita Dinamita dijo...

Agustín, me gustó la primera vez que lo leí y lo releí y hoy lo leo y miro al hombre de mi armario, le saludo y cierro otra vez.
Un abrazo

Carmela dijo...

Menos mal que aún no tengo puertas en los armarios jajaja.
bicos.

Bicefalepena dijo...

Placeres ocultos...
Un abrazo

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.