Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La vida es mágica

Aunque siempre deseó ser bruja no resultó tan sencillo como esperaba. Quiso volar con una escoba pero se estampó en el suelo. Le echó mal de ojo a la nueva pareja de su “ex” y desde entonces padece de estrabismo. Intentó interpretar los posos del café pero las tazas le quedaban impolutas. Puso todo su empeño en leer las cartas pero no entendía en qué idioma le hablaban.

Cuando vio que no valía para ello decidió rehacer su vida, era el momento de tener descendencia. A los nueve meses tuvo mellizos, desde entonces vuelve a creer en la magia.

Miguel

8 comentarios:

Towanda dijo...

Breve pero intenso. Me ha gustado mucho.
Felicidades-

Miguel dijo...

Towanda tan breve como 99 palabras. Desde que empecé con esto de los microrrelatos me he encabezonado con ese número, y por ahora todos los que he colgado en mi blog tienen ese número exacto de palabras, ni una más ni una menos.

Cabezón que es uno.

Supongo que todo pasa.

Saludos

Patricia dijo...

Simpático, ligero,una prosa cuidada, buen giro final.
¿Qué estoy diciendo? Que me ha gustado mucho Miguel.

Saludos cordiales

carlos de la parra dijo...

Muy realista retrato de la verdadera magia que consiste en tener éxtasis espiritual más que doblegar las voluntades ajenas con poderes.
Hay bastantes que hacen éso y generalmente lo hacen mal.
Aplaudo parcialmente tu ajuste a la brevedad a fijar el límite de 99 palabras, ya lograrlo es ciertamente un ejercicio mental,sin embargo me he topado con la experiencia en el relato que me indica que cada uno de éstos es una entidad independiente, y como tal puede variar de tamaño.
Ciertamente que todo es condensable,pero se dan letras donde el contenido es la escencia misma del valor narrativo, se que suena un tanto a perogrullada decir tal cosa.
Al igual sí hay relatos que en un número corto de palabras brindan todo su esplendor.Y éstos son los que resulta una magia lograr.

Daniel J. Hernández dijo...

Artilugio o hechizo, quien sabrá.
Excelente Miguel.
Abrazos vagabundos.

Javier Domingo dijo...

muy buen final. Breve e intenso

Artistalight dijo...

Precioso, las correrías de una bruja novata :) gracioso, simpático y tierno, Un abrazo Miguel.

Carmela dijo...

Si yo quise ser bruja buena, y resulté ser humana tonta.
Buen micro como siempre meniño.
Biquiños.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.