Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Libro de Lola Sanabria. Partículas en suspensión.


Partículas en suspensión (Microrrelatos)
A un escritor de microrrelatos, cuando va por la calle, cuando fríe un huevo, cuando está en la ducha o en el trabajo, el embrión de un relato le crece en su interior y se desarrolla hasta tomar forma y vida propia. Entonces pugna por salir del encierro. Y al escribirlo, ya sea en papel o en cualquier otro medio, lo libera y cada lector lo hace suyo a su manera.
Partículas en suspensión es un libro de pequeñas historias como esas partículas que flotan en el aire y que con la luz del sol puedes ver aunque no atrapar, que remueven y provocan emociones. Historias que raspan la piel y escuecen, pero que también, como ocurre en la que da nombre al libro, llevan un mensaje de rebeldía y esperanza. La mayoría nace del día a día, de lo que pasa a nuestro alrededor, de las alegrías, desencantos, luchas, tristezas y dramas que conlleva nuestra condición de seres sociables.
Los microrrelatos de Partículas en suspensión hay que beberlos a sorbos cortos, paladearlos poco a poco, evitando la saturación para no acabar con una borrachera de letras. Disfrútenlo o súfranlo. Seguro que no les dejará indiferentes.
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martes, 1 de noviembre de 2016

Hombres. - Rocío Romero




Hombres.

A mi madre le gustan los hombres. Todos. Ella dice que siempre ha sido así y “qué le vamos a hacer”. A mí me quiere más, tanto que ninguno le gusta lo suficiente como para convertirlo en mi padre. Y eso que lo intenta de veras.

Yo me entero por el ruido. Aunque ya le digo yo que a mí me da igual si no tengo el padre más fuerte de la ciudad. Pero ella venga a hacerles pruebas y el cabecero venga a golpear al otro lado de mi pared. A veces, cuando pienso que ya han fallado, les repite el examen en algún otro momento. Para estar segura, creo. A lo mejor le da pena suspenderlos a todos.

Autora: Rocío Romero

lunes, 31 de octubre de 2016

Libros publicados por Kum*


Libros publicados por Karlos Kum




Huéspedes (Novela)- Lo sentimos, no hay puerta de atrás. Si quiere usted saber lo que ocurre en esta singular pensión, mejor de la vuelta y entre por el prologo. Sea usted bienvenida, bienvenido, y buen viaje. Cómprala pinchando AQUÍ

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Cuentos de Amador  (Cuentos, Relatos)- Amador, hijo adoptivo del mundo, posee el don de percibir la esencia de la gente. Siguiendo sus andanzas en una aldea al borde de la nada, se va componiendo una crónica a base de extrañezas y aconteceres prójimos y extraños, igual que se teje un juego de espejos desvaídos por el uso. y así, como un hechicero de almas, nos muestra la magia atrapada en el corazón de cada aldeano, dejando suspendidas en el perchero del tiempo. Cómpralo pinchando AQUÍ



domingo, 30 de octubre de 2016

Mi psicoanalista - Xavier Blanco




Mi psicoanalista

Se acomodó y, antes de cerrar los ojos, miró por la ventana: la ciudad se movía incansablemente. Dejó caer sus párpados, deseosa de escuchar aquella dulce voz que tanto la tranquilizaba. Él hablaba y hablaba de las cosas más sencillas, de los sentimientos más básicos, de la vida misma. Ella sólo escuchaba. Alguna vez movía los labios de forma casi imperceptible, dibujando una leve sonrisa, un tenue "sí", un suspiro.
Una estridente sirena  rompió su sueño. Volvió a mirar por la ventana. Una hora después su tiempo había finalizado. A lo lejos, su hija movía los brazos ostentosamente dibujando en el aire un "es lunes y ha venido mi madre a buscarme". Pagó la carrera y se despidió de Juan, el taxista, con un lacónico adiós.
Durante años él la había llevado, cada lunes, en su taxi al psicoanalista. Pero un día descubrió que lo que realmente le reconfortaba  era ese momento. Cambió de terapia y ahí sigue, cada lunes, desde el taxi auscultando su ansiedad.


Autor: Xavier Blanco 

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.