Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!
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martes, 29 de noviembre de 2016

Nocturno. Claudia Sánchez


Nocturno

Se vistieron con la vergüenza de Adán y Eva después de probar la manzana. Ignorantes del mandato original, nunca supieron que habían conocido sus paraísos particulares, y partieron, cada uno por su lado, con la creencia de merecer el infierno.

Autora: Claudia Sánchez
Blog: Cortitos

viernes, 24 de diciembre de 2010

Liquidación Navideña


Un hastío visceral la llevó a vagar aquella Nochebuena con la esperanza de encontrar algún cliente solitario. Las últimas luces se hacían acuosas en la noche londinense, a la hora en que ratas y cucarachas corren libremente por las calles. El aroma a galletas de jengibre brotaba de los hogares envolviéndola con recuerdos de una niñez para olvidar. No podía llorar, se correría su maquillaje. Debía apresurarse si quería encontrar algún rezagado de los bares que le diera un poco de olvido. Retocaba el bermellón de sus labios cuando lo vio en el espejo. El taciturno Jack caminaba a pocos pasos detrás de ella. Se sintió dadivosa. Pensó en ofrecerle compañía al costo de una sangría.
- Hola Jack... tengo un obsequio de Navidad para ti.
- Yo también Polly.
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viernes, 10 de diciembre de 2010

Adoración




Un par de piedras planas encastradas en los ojos, donde había esmeraldas y los caracolitos engarzados en los huecos del manto, donde estaban las perlas y rubíes, fueron las pistas que llevaron a los investigadores a rastrear en la playa lindera a la iglesia.
En una de las grutas naturales formadas en las rocas, encontraron el botín. Un semicírculo de velas ardientes custodiaba una imagen de la Virgen del Rosario. Hecha de barro por manos inexpertas, presidía un improvisado altar de lajas y restos marinos. Un grupo de niños harapientos la adoraban detrás del círculo candente. “¿No es hermosa nuestra madre?” preguntó una niñita de cara sucia a los uniformados. La cristalina esperanza que refulgía en aquellos ojos barrosos les anudó la garganta y la culpa. Se retiraron dando por concluida la búsqueda y cerrando el caso. Más ligeros de conciencia, sentenciaron: “La iglesia bien puede reponer las joyas”.
En la gruta, los niños ya se han bañado y vestido y están colgándose las mochilas. Sus padres encabezan la fila india. “Apúrense niños, que la próxima Iglesia queda a dos kilómetros por la playa. Llegaremos justo al anochecer.”


Claudia Sánchez

jueves, 25 de noviembre de 2010

Llegada

Si bien lo esperaba, me sorprendió su llegada. Tal vez por hacerlo a deshora y sigilosamente.
Fue esta madrugada mientras dormía. Lo sentí escabullirse entre mis sábanas y trepar por mi cuerpo desde la punta de los pies. Fue muy cauteloso, no logró despertarme del todo. Hurgaba suavemente en cada pliegue de ropa que yo, adormilada, volvía a acomodar, como clara señal de que se fuera.
No lo conseguí. Amanecí abrazada a mis piernas, hecha un ovillo, la piel erizada, el cobertor en el suelo. Me levanté de un salto, decidida y encendí la calefacción. El invierno finalmente llegó para quedarse.

Claudia Sánchez

sábado, 6 de noviembre de 2010

Hado



Aquel día supe que las predicciones se estaban cumpliendo. La luz alternaba con las sombras minuto a minuto. Finalmente los planetas se estaban alineando. No sentí miedo, ni siquiera cuando las gárgolas cobraron vida y sus casas desaparecieron. Tampoco lo sentí cuando una luz cegadora me arrancó de la tierra.
Nunca supe qué fue lo que me salvó ni por qué. Sé que, desde entonces, me rodean seres extraños, la mayoría alados, en un lugar como el que debió ser la tierra en sus orígenes.
No sufro. Pero, cada tanto, el gigante descorre la cúpula celeste y derrama agua salada de sus ojos, cubriéndolo todo. La sal, para siempre, permanece en nuestras alas.



Claudia Sánchez

sábado, 30 de octubre de 2010

Vuelo



Lo sabía todo aunque fingiera que no. Su olfato rara vez fallaba. Algo de cuero mezclado con violetas le hablaban de una mujer elegante. El cabello largo, rojizo, hecho un rulo debajo del cuello, le decía que la mujer era joven e impetuosa.

Ya podía imaginarlos haciendo el amor una, dos, tres veces, en ese rato en que seguramente se escapaban de la oficina. Sus ojos se nublaron, pero esta vez tampoco le diría nada.

La camisa, al lavarropas. El jabón y el suavizante borrarían todo vestigio de que su hijo, en cualquier momento, dejaría el nido.




Claudia Sánchez

domingo, 24 de octubre de 2010

Herencia

Una sonrisa se dibujó en su rostro cuando vio que su niña, recién nacida, se parecía a ella. Hubiera sido terrible tener que dar explicaciones.



Claudia Sánchez

martes, 19 de octubre de 2010

Perspectivas




"¡Es una niña!" dijo la partera, mientras con unas pinzas de depilar sacaba a la criatura por el ojo de la cerradura de aquel cinturón de castidad. La parturienta rememoraba la noche en que tuvo la sorpresiva visita de aquel liliputiense que traía noticias de su esposo. Una sonrisa se dibujó en su rostro.



Claudia Sánchez

miércoles, 13 de octubre de 2010

Q.E.P.D.

Revivió todo en el mismo instante. Pude verlo en su mirada.
Volvió a ser aquel niño lejano que las monjas castigaban por sus inocentes pecados.

Fue el soldado que lamentó sobrevivir en el frente, bañado por la sangre de sus amigos.

Fue el hijo que enterró pronto a su padre y el padre que engendró tarde a su hijo.

Fue la vida y la muerte, en el cálculo preciso del minuto fatal en que tuvo su último orgasmo.




Claudia Sánchez

domingo, 10 de octubre de 2010

Escondida


No podía soportarlo más. La miró profundamente a los ojos, largo rato, buscando la respuesta que tanto ansiaba, hasta que apareció. Justo en el borde de sus ojos, una niña cristalina jugaba despreocupada en un jardín florido. Entonces supo que había llegado el momento de internar a su madre. Su mente nunca volvería de ese tiempo ni de ese lugar.



Claudia Sánchez

viernes, 8 de octubre de 2010

Batalla

-Las bombas de protones tienden a permanecer activas. Por eso debemos desactivarlas cada veinticuatro horas. Y así logramos que el ácido clorhídrico no salga de su cápsula y haga estragos en las paredes nuevamente. De hecho, la grieta más importante, ya está prácticamente cerrada. En catorce días volveremos a hacer una inspección y si confirmamos que el campo de trabajo se ha neutralizado, entonces atacaremos al enemigo con la artillería pesada. Aunque haya que tomar decisiones drásticas, tenemos que asegurarnos la muerte del Helycobacter pílori, me comprende?
-Comprendo. Haré lo que tenga que hacer, con tal de evitar el quirófano doctor. Le tengo fobia a las agujas.



Claudia Sánchez

martes, 5 de octubre de 2010

Mal hereditario



Esta mañana mi hijo de 5 años, mostrándome un papel, me dijo con picardía: - Mira mami, escribí mal. No pude menos que felicitarlo.




Claudia Sánchez

viernes, 1 de octubre de 2010

La otra cara del Prêt-à-porter

Sobre una idea original de Víctor

Las persianas bajaban a las nueve de la noche, ocultando el interior de las curiosas miradas callejeras. Entonces, cuando se quedaba sola en la tienda tras una interminable jornada laboral, se desvestía -falda, blusa, zapatos y bolso prestados- y se enfundaba en el uniforme de supervisora, paseándose por los vestidores, revisando planillas, controlando escaparates aquí y allá, soñando con una vida real, en libertad. Al amanecer, radiante de alegría, volvía a vestirse con la ropa que se había sacado y se ubicaba en la vidriera, adoptando la rígida postura forzada de cada día, esperando que las persianas volvieran a subir.
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Claudia Sánchez

Bodas de Sangre

Lo único que la novia ansiaba era unirse con su amado. Llevaba años soportando la trágica vida a la que Lorca la había condenado.
El día había llegado, el momento de cambiar su destino.
Parada ya frente al novio, pensaba en el auto esperándola; muy cerca de él, en las maletas ya cargadas; sus labios casi rozándose, tornaban su corazón taquicárdico; entonces sacó su arma y le disparó silenciosamente.

Mientras la bala hacía su recorrido, entrando por la barbilla y saliendo por el cráneo, la novia huía por la puerta lateral del púlpito, donde Leonardo la esperaba con el auto en marcha.
Finalmente, los tiempos habían cambiado, ya no se acostumbraban tantos muertos por honor.



Claudia Sánchez

sábado, 25 de septiembre de 2010

Humanidad


Podía sentir el mundo verdadero tras la verja. La otra dimensión cobraba vida en la punta de sus dedos. A través del roce de la lengua de una mariposa, descubrió que allí había más colores, olores y sabores de los que le fue permitido conocer. Había mucho más. Y la vibración del agua al soplar del viento, le susurraba esa verdad tan estremecedoramente, que le hacía desabrocharse el cuello de su blusa. No lo dudó más. Su pensamiento miró profundamente a los ojos de obsidiana rogándoles que cumplieran su sueño.
Y así fue como encontraron a Evelyn una noche de luna, agarrada a la verja del estanque que separaba su casa del camino, las ropas deshechas y en el rostro, el mismo gesto de felicidad del idiota del bosque.




Claudia Sánchez

sábado, 11 de septiembre de 2010

Almas

Le habían ofrecido una suma importante si el experimento resultaba exitoso. Necesitaban el dinero, pero comenzaba a arrepentirse de haber aceptado. Tarde. Su cuerpo ya no le obedecía y hasta su mente comenzaba a cristalizarse. Yaciendo sobre una báscula con forma de cama, con el frío corriéndole por las venas, se consoló pensando en su esposa y su hijo, en el fin de sus penurias.

Los médicos no podían explicarse qué sucedía. En el monitor de la báscula titilaba -21 g., a los dos segundos -42 g. y a los dos segundos – 63 g. El corazón ya era una línea recta. Las maniobras de resucitación tampoco funcionaron. El experimento había fracasado. Cuando lo llevaban a la morgue, entraban también dos camillas: una mujer y un niño que habían fallecido en un inexplicable accidente de tránsito en la entrada del hospital. Curiosamente los tres tenían el mismo apellido.




Claudia Sánchez

lunes, 6 de septiembre de 2010

Sentidos

Esta semana estuve rodeada de búsquedas, de espejos, reflejos y cegueras.
Y no puedo dejar de sentir que lo mas importante se me esconde. De los ojos, de la boca, de los dedos.
Forma un torbellino dentro de mí, pero allí se queda, inasible, amurallado detrás de mis sentidos para que nada lo transforme.
Tal vez para que yo nunca desista de mirar detrás de lo visible, de leer más allá de las líneas y de escuchar los latidos del silencio.




Claudia Sánchez

sábado, 4 de septiembre de 2010

Sortilegios

Se escapó del escondite en que la resguardabas de los falsos amigos, por ese miedo kafkiano que te confunde y te pierde en intrincados laberintos, esos que terminan todos en el mismo lugar. Dice.
Se escapó caminando descalza en la arena, el mar apenas rozando sus dedos, sus ojos controlando la tormenta por dentro y por fuera para que el rayo no la agarre desprevenida. Dice.
Se escapó y llegó hasta aquí, para decir que no solo las brujas provocan sortilegios. También las noches de luna llena.


Claudia Sánchez

viernes, 3 de septiembre de 2010

Nocturno

Se vistieron con la vergüenza de Adán y Eva después de probar la manzana. Ignorantes del mandato original, nunca supieron que habían conocido sus paraísos particulares, y partieron, cada uno por su lado, con la creencia de merecer el infierno.


Claudia Sánchez

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.