Mi querido Wurlington sufre de una lamentable incapacidad física para escribir. Posee, sin embargo, unas cualidades excepcionales de introspección así como una diáfana disposición para la comunicación. Ayer noche, tras discutir el triste caso de una joven que los dos conocemos, Wurlington llamó a la puerta de mis aposentos, me trajo recado de escribir y me dictó lo que sigue:
Bucle para un imbécil. Receta falsa para un falso suicida.
- Busque una buena excusa. Aprenda la diferencia entre causa y excusa. Busque una buena excusa.
- Piense en las consecuencias de lo que va a hacer. Existen suicidios limpios y sucios. Elija el suyo. Piense en quién le encontrará. Piense en qué quiere que vea. Un suicidio limpio puede ser recordado como una muerte silenciosa y delicada. Uno sucio da mucho trabajo y deja una profunda herida en la memoria del vivo. Tal vez sea lo que usted busca. Piense en las consecuencias de lo que va a hacer.
- Elija el método adecuado. Un suicidio implica la muerte del suicida. Si usted no muere, no se ha suicidado. Un intento de suicidio es un error. Si usted quiere morir, debe elegir un método infalible. Si lo que quiere es que piensen que usted quiere morir, usted no quiere suicidarse. No ha encontrado una buena excusa, no debería haber llegado a este punto de la receta; usted no puede leer esto. Busque una buena excusa.
Propílogo