Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 8 de enero de 2011

TUTTI FRUTTI

       Decían que Elvis, el rey del rock, vivía en el segundo tercera. En el bloque todos lo sabíamos, aunque es cierto que nadie lo había visto nunca en persona. Elvis, apenas salía de casa. Tampoco recibía visitas, ni acudía a las reuniones de vecinos y menos aún subía al terrado a  tender la ropa. Pero ninguno de nosotros dudaba que detrás de Hilario Fernández García, el nombre que figuraba en el buzón, se escondía el famoso autor de Tutti Frutti. Y todos, quién más, quién menos,  habíamos soñado alguna vez con abrir el ascensor y encontrárnoslo dentro. Quizás por ello, el día que se lo llevaron metido en una bolsa de plástico fue uno de los más tristes de nuestras vidas. Desde entonces tuvimos que hacernos a la idea que Elvis, el rey del rock, había muerto para siempre.


Agustín Martínez Valderrama

7 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Elvis fué uno de los artistas que más revolucionó la evolución del rock y aunque interpretó genialmente la versión que grabó de Tutti frutti, el autor de ésta pieza fué Little Richard.
No lo digo como crítica a tu relato homenaje sino meramente te ofrezco una opción de exactitud con la palabra intérprete en lugar de autor.

Maite dijo...

Agus, me sigue pareciendo sencillamente genial este relato de vecinos y mitos. Un beso.

AGUS dijo...

Carlos, tienes toda la razón. Ya en su día, me señaló este aspecto Jesus Esnaola. Pero preferí dejarlo así, porque el narrador es un vecino y seguramente este dato técnico él - como muchos - tampoco lo sabría. Creo que da más verosimilitud a la historia.

Maite, gracias, como siempre. Besos

Anita Dinamita dijo...

Me encanta, quien no ha especulado con la vida de sus vecinos...
Abrazos

Towanda dijo...

Otra versión, posible ¿por qué no? de los últimos días del rey del rock.

Ok, perfecto.
Un abrazo.

carlos de la parra dijo...

Comprendido.

Carmela dijo...

Bonita forma de mantener a un fantasma vivo.
Bicos.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.