Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 13 de enero de 2011

Milagro

Sentado una vez más el escritor frente a su campo estéril observaba con desesperación cómo la tierra continuaba sin dar fruto. Donde antaño hubo fértiles viñedos de jugosos relatos breves e incluso frutales que producían los más hermosos cuentos, hoy no había nada, solo tierra dura y árida. Hubo incluso un jardín donde crecían poesías salvajes. Sin apenas cuidado ni abono, florecían exuberantes por doquier.

Con el corazón encogido por la angustia y la nostalgia, una lágrima resbaló por su mejilla y fue a caer en mitad de la hoja en blanco. Fue entonces cuando del cerco húmedo comenzó a brotar una tímida palabra. Casi sin darse cuenta apareció otra al lado y luego otra y otra allá un poco más lejos. La seca blancura se fue poblando de nuevo de pequeños ejércitos de hormigas negras que traían un regalo inesperado.

Blog: Palabras preci(o)sas

8 comentarios:

Anita Dinamita dijo...

Qué buenos frutos nos da una hoja en blanco, es maravilloso como lo has contado.
Un abracito

Luisa Hurtado González dijo...

Como el título de una entrada en mi blog: Faltaba el agua.
Como el comentario que hizo Manuespada a esa entrada: El agua, siempre el agua, el principio de todo.

Saludos

Sara dijo...

No podría haberlo dicho mejor, Luisa.

Gracias a tí y también a Anita.

Sergio dijo...

Es muy posible que la única y verdadera musa sean los sentimientos. Ëstos, aún adversos, con el tiempo generarán vida más que desconsuelo.

Puri dijo...

Un relato estupendo, Sara, muy bien contado. Ese jardín exhuberante que nos crece algunas veces, y esa sequía que se vuelve interminable otras, lo has reflejado todo muy bien. Y cómo de esa tristeza surge otra vez la inspiración en esa lágrima que lo riega todo.

carlos de la parra dijo...

Me gustó mucho ésta muestra del poder de una lágrima y la perseverancia.

Sara dijo...

Sergio, tienes razón en lo de los sentimientos, y sobre todo la angustia y la tristeza han provocado geniales inspiraciones.

Carlos de la Parra y Puri, me alegro de que os haya gustado. Quería reflejar efectivamente eso que a los que nos gusta escribir muchas veces nos pasa, que la musa se empeña en esquivarnos...

Elisa dijo...

Huy, me siento totalmente identificada con esa sensación de desaliento del que contempla el campo estéril. Cuando llega esa temporada de sequía parece que el campo no va a volver a florecer nunca más.

Muy bien narrado, no se puede contar mejor.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.