Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 30 de enero de 2011

PATOLOGÍA.

El pato apático nadaba en el estanque sintiéndose patético. A su lado pasó un pato azulado.
Tal apatía la provocó su pata por darle la patada y valga la redundacia la patita Patricia le hizo una auténtica patada.
Para mayor ofensa el paterío le apodó sinpático lo cual lo puso patológico.
Todo un pathos éste asunto.
Ahora debía empatar y buscó a un sabio, el pavo impávido. éste le dijo --- Tú empata, vé al pantano y causales una pataleta que los deje patidifusos en su propio patio.
Que difícil es lograr la empatia.
Como no era psicópata se trataría con un homeópata. El doctor Zapata. Quien le diagnósticó con hepatitis.

7 comentarios:

LA NOVIA dijo...

Por si le dá pataleo, que busque un patotero...

Towanda dijo...

Menudo garabato de patas y patos...
Un abrazo Carlos

Artistalight dijo...

Querido Carlos qué excelente explicación de la Patología patética de los patos :) Un abrazo.

carlos de la parra dijo...

Gracias a todos por ser lectores de filosofía peripatética . Le acabo de agregar un final que le faltaba como un par de patas.

Patricia dijo...

Ja ja, Carlos no te conocía este buen humor. Bravo amigo peripatético.

La pata Patricia

David Figueroa dijo...

Conmigo sí que empatizó el pato este. Muy divertido tu ejercicio Carlos.
Un abrazo.

Cartaphilus dijo...

Sigues tan gracioso, Carlos.
Muy bueno!

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.