Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 2 de enero de 2011

HUBO DÍAS ASÍ.

Eramos jóvenes y por lo tanto los problemas nos buscaban y nos encontraban.
Atribuyo ésto a tantas hormonas pegando saltos acrobáticos en nuestros líbidos, meramente por exceso de energía.
Ese amanecer de verano nos atrapó en la carretera rodando por rodar y vimos los globos aerostáticos anclados y ella y yo nos subimos a uno, sólo por imaginar que íbamos en vuelo, mi amigo que estaba en tierra no aguantó soltarnos del ancla pues él me tenía una fé de que yo libraba cualquier tamaño de problema, y ahora se queda viéndonos desde abajo con su carcajada que parecía ser la fuerza propulsora que nos iba elevando.
Todas las voces que le grité al ir en ascenso expresando sinónimos de la palabra idiota sólo servían para mantenerle el volumen de la risa, por algúna extraña razón yo también reía al gritarle los insultos.
El viento sopló fuerte y volamos sobre lo que aquí llaman el país del vino, precioso en temporada de cosecha. Tanta belleza fué opacada por Morgana que ahí mismo comenzó a desnudarse.

6 comentarios:

Artistalight dijo...

Querido Carlos, las locuras de juventud, las risas, la pasión encendida, la amistad casi infantil, me ha devuelto a los años en que vivir era una aventura en que creiamos ser inmortales y así la vivíamos, Un abrazo me ha encantado leerte :)

Towanda dijo...

Felicidades por describir una gran locura con tanto encanto.
Un abrazo.

Kum* dijo...

Realmente una gozada. Una bocanada de aire fresco, este micro.

Bravo, Carlos.

Maite dijo...

El amanecer del verano atrapó a los protagonistas, y a mí me atrapó tu relato. Enhorabuena. Un abrazo.

Cartaphilus dijo...

Grande!

Yun Rodríguez dijo...

Ay por diós, ya no sé, pero creo que esto es lo más hermoso que he leído en el año. Es la metáfora perfecta de juventud. ¡Gracias!

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.