Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 2 de febrero de 2011

Vidas cruzadas

Dejé el personaje de mi último cuento a punto de salir de casa. No fue fácil enseñarle mi rutina y mucho menos mis manías. Proceso arduo y complicado pero ya está listo para dar el paso. Ahí fuera le espera un trabajo de más de diez horas en una oficina y de regreso, una mujer y dos hijas de cuatro y seis años, rebosantes de energía y ganas de jugar sin tregua alguna. Y lo peor ahora es que a mí me toca pelear con monstruos y villanos carentes de piedad. A mí que lo único que sé manejar es el teclado de mi ordenador.

7 comentarios:

Patricia dijo...

Bravísimo!!!
(Dios no permite que yo me encuentre en estas dificultades)

Un abrazo

Luisa Hurtado González dijo...

El escritor eligió erigirse en protagonista y ahora se queja, qué morro.
Hay que se un poquito consecuente, ¿o no?
Si el personaje aprendió a ir a trabajar, ahora que él aprenda a pelearse con los villanos.

La Chica De Los Zapatos Azules dijo...

Pobre escritor-superhéroe :)

Puck dijo...

Me encanta el intercambio!!! Personajes que salen y escritores que entran :-)
SAludillos

Sandra Montelpare dijo...

ah pero este es buenísimo!!! a veces lidiar con palabras es trabajo tan hostil como pelar con villanos!

Artistalight dijo...

Yo no tengo ese problema, soy tan mala jugando a los videojuegos que siempre me matan en el primer minuto...después de conocerme nadie me pide ayuda para jugar :)

R.A. dijo...

Muy bueno el giro Indio.

Y es verdad lidirar con la spalabras puede serm ás terrible que con los villanos.

Un saludo

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.