Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 16 de febrero de 2011

Ley para perros

Estamos esperando en la cola para poder mear en este árbol. Porque este es el árbol oficial donde tienen que mear los perros. Es la ley la que obliga a ello. Si, ya sé, se podría mear en cualquier otro sitio, es de tontos que todos meemos ahí, pero los legisladores estimaron oportuno que todos los canes depositásemos nuestros residuos en este lugar. Tenemos que olvidar el motivo que antes teníamos para orinar, es decir, marcar el territorio. Aquí en esta sociedad libre, democrática y avanzada eso está fuera de lugar. No sé. Algo en mi interior me dice que esto no funciona.

Torcuato González Toval

16 comentarios:

MA dijo...

Pues vas muy descaminado. Tras lo del tabaco, seguro que llega esto.

Caboclo dijo...

La dictadura del pensamiento único también llega al mundo canino. Nadie se salva del celo organizador del legislador. Todo sea por una sociedad más ordenada, etiquetada, uperisada, homogeneizada...

Luisa Hurtado González dijo...

Tu micro sí que funciona, la mar de bien diría yo. Dura crítica a las leyes de tres al cuarto que rigen nuestros días y que no tienen ni pies ni cabezan pero....que nos traen de cabeza (por decirlo de un modo elegante)

Puck dijo...

Es justo el árbol en el que han puesto un cenicero para los fumadores :-)
Saludillos

carlos de la parra dijo...

Los gobernantes hipócritas algún día convertirán la cola de perros para mear en un árbol en realidad de tanto voltear al otro lado mientras talan los bosques.
No permítamos que sigan devastando la zona de lluvia del amazonas.
Es el pulmón de la humanidad.
Aprendamos de como los egipcios se libraron de Mubarak a expulsar villanos parásitos de los pueblos.

Puri dijo...

Los perros cumplen las leyes mejor que sus amos.

Artistalight dijo...

Última hora: se ha tenido que llegar a un acuerdo y poner más árboles...los de atrás se han meado antes de llegar al árbol :)
Es que hay cosas para las que no se puede esperar :) Un beso Torcuato y déjame decirte que es una deliciosa crítica a tantas absurdas imposiciones, me parece que cada vez hay menos libertad...para todo.

Dr.Krapp dijo...

En quien buen arbol se orina la buena ley le protege o alguna tontería por el estilo. La cosa está cruda y amenaza con emperorar. Se habla de multar duramente a los que vayan por la carretera por la noche sin chalecos reflectantes. ¿Aconsejar no sería suficiente?

Torcuato dijo...

En el fondo, las medidas que toman los gobiernos, no son para mejorar o proteger. Se resume todo a un mensaje subliminal:
ESTÁS BAJO CONTROL

Bicefalepena dijo...

Algunas leyes están para "descumplirlas" o cuestionarselas, sobretodo si hablan de libertades.

Un abrazo

Patricia dijo...

Dice Antonio Gala: si la democracia es la tiranía de la mayoría pue pongamos nuestras barbas en remojo, de alguna minoría todos formamos parte.

Excelente micro Torcuato

Sibreve dijo...

Torcuato, te cuento una mitad de miedo mitad de risa, una de esas para adolescentes que suelen ser infumables. En mi ciudad, señorial, según dicen, en ocasiones hasta lo ridículo, plantaron unos troncos de plástico en plazas y jardines, para que los perros hicieran sus cuestiones. después, no vas a creerlo, torcuato, después se tiraba de la cadena.
Gracias a dios al menos los perros de mi ciudad creían aun en la desobediencia social y se negaron en masa a utilizarlos. Finalmente alguien con un poco de razón hizo que desaparecieran estos artilugios ridículos que se llamaron pipicanes.
Chupate esa, literatura, a ver si eres capaz de superar esa realidad.
Un abrazo torcuato (y perdón por las tildes, pero el teclado del iPod y yo recién nos estamos conociendo).

Torcuato dijo...

Gracias por los comentarios.

Hugo, tu historia real, insuperable. Como siempre, la realidad es más sorprendente.


Abrazos

Kum* dijo...

A ese tu perro le queda muy poca vida. El sistema no quiere gente pensante. Ni siquiera perros.

Magnífica parábola.

Besos pensantes.

Torcuato dijo...

O a lo mejor es el que más vivo está.
Gracias, Kum

veintiuno dijo...

Me gusta ese perro que se rebela al pensar por si mismo. No sé donde acabará esto, Torcuato, pero no se trata de eliminar las prestaciones más excesivas para igualar a la población a encefalograma plano. Un saludo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.