Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 6 de febrero de 2011

Como un cordero en la pradera

El bebé, como un cordero en la pradera, campa a sus anchas por el salón. Observa a sus padres gritándose cosas que no entiende pero que hacen retumbar sus tímpanos recién estrenados. Gatea por el parqué de un lado a otro, rozando sus bracitos y sus piernitas con las temibles esquinas que infectan el mundo en el que se mueve.
Sus padres no le han visto, de hecho piensan que sigue siendo incapaz de lanzar una mano tras otra sobre el suelo. En su gritar, en su insultar, no han asistido de forma consciente a los primeros indicios de libertad por parte de su sonrosada creación.
El bebé observa, ahora sentado sobre el pañal, como la pareja comienza a lanzarse objetos. Vuela un vaso, vuela una copa y vuela también un cuchillo.
Guiado por el tintineo y esquivando los cristales rotos el niño se arrastra hacia el metal como un imán de carne. Le cuesta hacer pinza para cogerlo del suelo ya que aún no domina la técnica a la perfección. Cuando se lo está llevando a la boca escucha como los gritos se convierten en el par de sílabas que componen su nombre.
El bebé sabe que le están buscando pero es incapaz de ofrecer algo más que una sonrisa muda como respuesta.
Ni siquiera los nuevos gritos, esos que ahora padre y madre sueltan desesperados, sirven para que el bracito se detenga en su afán por acercar el cuchillo.


5 comentarios:

Artistalight dijo...

La convivencia es tan difícil...en los momentos de furia, olvidamos el daño que hacemos a nuestros hijos, recuerdo que cuando mis padres peleaban me escondía bajo la cama y creía que eran ciertas todas las amenazas que se hacían. Me encantó cuando escribiste "Su sonrosada creación :)"

Sergio dijo...

Angustiante, sin más...

carlos de la parra dijo...

Ojalá y ésta carga de angustia que has redactado concientice a los padres del deber que tienen hacia los bebés de no quitarles la mirada hasta que se puedan valer por sí mismos, y entender de una buena vez que los gritos no logran que algo se entienda mejor.
A excepciones como en todo.

Puri dijo...

Me mantuviste en tensión todo el relato pensando qué le iba a pasar al bebé... Muy bien contado

Puri dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.