Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 23 de febrero de 2011

Ganarse la vida

La lista del paro continúa sumando nombres y mientras tanto las calles de las grandes ciudades, con prisa y sin pausa, siguen recogiendo a nuevos inquilinos que se mezclan con los habituales: estatuas humanas, manteros, cantantes, vendedores de mecheros, llaveros o flores, “perrifláuticos”, faroleros subsaharianos, lisiados de cuento, tullidos de corazón, músicos profesionales y simples aficionadillos, aprendices de poetas, trileros, malabaristas, titiriteros, mimos, pedigüeños profesionales, pintores de brocha fina, caricaturistas, chinos con su "palaguas", magos, repartidores de panfletos, minuteros, los compro-oro,... Todos ellos con un anhelo común, despertar una mañana y ver que al fin la vida les sonríe.

En 99 palabras



11 comentarios:

Nat dijo...

en trece letras... y dos palabras...
i m p r e s i o n a n t e

Patricia dijo...

'Cuando veas las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas en remojo' dice el dicho.
Ya he humedecido la mía.

Impresionanate!!!
Un abrazo

Elisa dijo...

Ya ves, Miguel, y a tu lista se le suma un ángel caído buscando trabajo.
Que la vida les sonría y nos sonría.
Un abrazo.

Adivín Serafín dijo...

Los imposibles están cada día más cerca, quizás debamos arrodillarnos.

Miguel dijo...

Gracias Nat. Podrían haber sido más palabras las mías pero creo que con esas es más que suficiente.

Patricia más nos vale a todos estar preparados. Nadie estar libre de ser el próximo.

Elisa es lo único que les queda. Esperar a que algún día su suerte dé un vuelco. La esperanza siempre queda ahí.

Saludos a los tres. Gracias por vuestros comentarios.

Miguel dijo...

Adivín Serafín cada uno que espere como mejor le parezca, pero no estaría de más estar preparados.

Saludos

Puck dijo...

Casi he podido cantarlo con acento sabinero. Me ha encantado
Saludillos

Miguel dijo...

Puck pues si te he reocrdado a Sabina haces que hoy me vaya a la cama mucho más contento. Para mí es todo un piropo.

Saludillos.

Sara NY dijo...

A mí también me recuerda a Sabina. Está muy bien escrito, me gusta mucho.

Besitos fuertes

Sucede dijo...

Hola Miguel,

lo peor de todo esto es que es una realidad... y peor aún es que lo va a ser durante mucho tiempo. Yo también espero que un día les sonría la vida, pero esto sí que es ficción.
Gran texto, sobre todo por rescatar de la calle a todos sus moradores.
Saludos!!

Que no me canso de ser

Miguel dijo...

Sara NY otra sabinera. Muchas gracias. Besos.

Sucede claro que es una realidad. Yo trabajo en el centro de Madrid, y eso es lo que me encuentro día sí y día también por allí.

Saludos y gracias por vuestros comentarios.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.