Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 14 de febrero de 2011

Pierdo los ojos





Pierdo los ojos entre las páginas de mi libro nocturno, se me caen de sueño y luego me cuesta recuperarlos para ponerlos en sus cuencas, a saber en qué página me asaltó el monstruo del sueño. Ese monstruo que abre la boca en cada bostezo y que nos devora cada noche para devolvernos la vida. Paso las páginas y pienso en cómo voy a encontrar mis ojos, si están en el libro no tengo con qué verlos. Así que dejo el libro abierto en la mesilla y me duermo con la confianza de que durante la noche mis ojos saltarán del libro y volverán a sus cuencas. De lo contrario, ciega para siempre.

9 comentarios:

Anita Dinamita dijo...

Eso me pasa a mi cada noche, y un día pierdo el cuello también ;)
Volvieron, supongo, si no como escribiste esto?
Abrazos

Su dijo...

Creo que esa es una experiencia bastante común, jeje.

Abrazos

Puck dijo...

Me ha encantado!!! Yo no es que pierda los ojos, es que recuerdo durante la carrera cómo seguía leyendo en sueños. Lo sé porque al despertarme recordaba cosas de los libros que no estaban escritas.
Saludillos

Towanda dijo...

A mí también me pasa eso con los ojos, menos mal que al despertar todo está en su sitio.
Muy bueno, Puri.
Un abrazo.

Carmela dijo...

El caso es que los encuentres meniña.
Bicos grandotes.

Sara NY dijo...

Muy bueno, Puri. Me encanta cómo describes ese momento en el que el sueño te secuestra contra tu voluntad. A mí me pasa cada noche.

Besitos

Puri dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios. Veo que es una sensación bastante común entre los lectores... Pero afortunadamente sí, al día siguiente los encontramos en su sitio. Es que los libros guardan y descansan muy bien los ojos durante la noche.
Besos

moderato_Dos_josef dijo...

Nos ocurre, nos ocurre a algunos. Muy bueno.

Artistalight dijo...

Nos ocurre a todos :) Pero al amanecer, todo vuelve a su sitio...gracias a Dios. Un abrazo Purificación.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.