Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 20 de febrero de 2011

FINITUD


Papá solía morirse dos veces al día. Casi siempre por las calles del centro. La multitud se aglutinaba alrededor mientras yo me encargaba de las carteras. Mi hermana pequeña, de los bolsos. Entonces al menos sacábamos para ir tirando. Pero llegó una época en la que tenía que morirse quince o veinte veces diarias a cambio de una billetera vacía o unas ridículas monedas. Luego hubo un tiempo en que todos pasaban de largo. Poco después algunos individuos volvían a detenerse. Lo hacían con disimulo para vaciarle a papá sus bolsillos. Ahora ni siquiera hay gente. Nos limitamos a huir de los perros.

Manuel Merenciano

8 comentarios:

Artistalight dijo...

Ni las genialidades sirven en tiempos de crisis :( pero no se puede negar que es original :) Me gustó mucho Manuel.

carlos de la parra dijo...

Retratas con nitidez la forma en que los voraces nos saquearon tanto que perdieron la ambición y el espíritu de riesgo, deberíamos plantear leyes que impidan que se produzca éste efecto negativo.
Bien logrado como siempre en tu gran estilo.

Sara dijo...

Me ha encantado. Me recuerda a la canción de Sabina, esa de Al ladrón, al ladrón (El hombre del traje gris).
Un canto al ingenio para sobrevivir y a la dignidad perdida tu micro.

Saludo

Patricia dijo...

Comenzás con una frase que nos hace pensar en un mundo fantástico. Luego nos llevás a la mas cruda realidad para, por último, centrarte entre los dos mundos. A todo esto debemos sumarle la emoción que trasmite el relato.

Me encantó!!!

Un abrazo

Kum* dijo...

Patricia me quitó las palabras de los dedos (bueno, no me las quitó porque son todas suyas...).

Tremendamente inquietante, título e imagen incluídos.

Un trabajo ferpecto.

MA dijo...

Lo que demuestra que siempre se puede ir a peor.

Elisa dijo...

No me canso de leerlo. Cada vez que lo hago sigue pareciéndome fabuloso.

Rosana dijo...

Buenísimo Manolo, tenía que haber pasado.

Un abrazo

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.