Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 9 de febrero de 2011

Caridad Cristiana

El propio párroco se sorprende del porcentaje de feligreses que dejan su billetito al indigente sentado junto a la puerta de la iglesia. 
El obispo, congratulado, contempla como las limosnas rebosan el sombrero del hombre. 
El alcalde, ufano, se enorgullece de lo elegantes y limpitos que están los pedigüeños desde que él está en la alcaldía. 
Sólo el barrendero, que limpia, se acerca lo suficiente para comprobar que el mendigo ha fallecido.

Hugo Cueto

9 comentarios:

Artistalight dijo...

¨Triste realidad, la caridad cristiana debe ser más profunda...sólo con unas monedas aliviamos la conciencia. me ha parecido muy profundo y con un gran mensaje.

Maite dijo...

Se ve claramente que pasamos por delante de nuestros semejantes sin mirar demasiado, y cuando aliviamos nuestras conciencias, lo hacemos solamente para eso, para aliviar nuestras conciencias. Besos.

HÉCTOR RIVERO dijo...

Tan realista como la propia palabra. Al menos el barrendero podra aprovechar algunos de esos billetitos.. , gran reflexión, muy bueno. Un abrazo.

Puck dijo...

Tan real que da miedo. Me ha gustado la forma de irle rodeando hasta que le encuentra el barrendero
Saludillos

moderato_Dos_josef dijo...

Por desgracia la realidad casi supera a la ficción; y esto es ficción, pero también realidad.
Muy bueno!

Sara NY dijo...

Desgarrador. Una bofetada en toda la cara de esta sociedad hipócrita.

Muy bueno.

R,A, dijo...

Me ha gustado mucho porque es casi como una cámara este micro. Uno va pensando cómo acabará la cosa hasta el mismo final.
Me gusta cuando se tratan temas de importancia de una forma tan limpia, tan concisa , sin apelar a sensiblerias.

Un saludo

Sibreve dijo...

Muchas gracias a todos por los alagos al micro.
Lo cierto es que llevaba tiempo dándole vueltas precisamente porque quería lograr algo que fuera especialmente crudo, y me pareció que lo mejor era verlo todo desde fuera
Muchos abrazos y saludos.

Carmela dijo...

Ains...
Bicos tristes.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.