Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 12 de octubre de 2011

MODALES

Harta, después de un día nefasto, oigo al viejillo que pasa cada tarde frente a mi puerta escupiendo a toda potencia  flemas largamente gargajeadas. Casi a propósito desafía los límites de mi civilidad con su hábito asqueroso. Lo repudio sano y lo repudiaría deshauciado de enfisema. Quiero, anhelo... fantaseo en salir violentamente a fulminarlo con una mirada condenadora ¡Basta puerco! De pronto lo escucho atragantarse justo frente a mi puerta. Tose, exhala un carraspeo atascado en el cogote, sorbe con la nariz y lanza. Me recorre un escalofrío convulso. ¡Tendré una cubeta con agua, jabón y cloro para devolver el próximo escupitajo! Esa idea me basta para sonreír y relajarme. No puedo olvidar mis modales.

foto de Polycarpio

8 comentarios:

Sergio dijo...

Veo a diario un pobre diablo, borracho y solitario, que se ajusta perfectamente a la descripción. No te has alejado nada de la realidad.
Sigo conservando los modales.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Me confieso admirador de Yun, tiene el don de sacar historias donde otros sólo vemos imagenes tan corrientes que no valen la pena contar.

Un saludo,

alfonso dijo...

Buen relato Yun. ¿Que sería de nosotros sin los modales? ....

Un saludo.

goge dijo...

muy bueno si señor un abrazo amigo

carlos de la parra dijo...

Pues dicen de los modales que mejor estar una vez colorado que diez descolorido; si se apoya en su vejez para darse licencia para no repetar las casas ajenas ya le hubiése dicho que se lleve su porquería a otra parte.
No concuerdo con aceptar la gente cochina, es la excepción que doy a reunirme con el resto de la humanidad. Guácala.

El Eskimal dijo...

Está muy buena esa descripción asqueante del escupitajo. Ya me dio como asco, jeje.

aikatherine dijo...

alguien en cada ciudad, borracho y solitario, que es perfecto para la fotografía. No ha quitado nada de la realidad.
Sigo manteniendo sus costumbres. Buena historia y concisa

Yun Rodríguez dijo...

Saludos, aquí explorando el lado grotesco de la literatura jaja.

Ey Carlos, me encantan los refranes, ése es nuevo para mí, ¡gracias! Y gracias Pedro por el cumplido n_n

Les envío a todos un abrazo desde adentro de la neblina de este pueblecito volcánico y barranquero con amenaza de huracán, al que la vida me aventó.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.