Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 3 de octubre de 2011

Costumbre

Luz nunca perdió la costumbre de hablar con su marido antes de acostarse. Por eso, cada noche a las diez, bajaba las escaleras hasta la cocina, cogía un vaso del armario, abría el congelador; y mientras sacaba el brik de la nevera, se servía leche, y se bebía con lentitud todo el vaso, le contaba lo ocurrido durante el día a José; le decía buenas noches, le soplaba un visible beso estampado sin ruido en su mano izquierda y, cerraba -con parsimonia- la pequeña puerta del congelador.

www.relatosenlinea.wordpress.com

11 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Fabulosa técnica que nos revela éste relato acerca de las costumbres de luz de mantener todo fresco. Finalazo.

Sergio dijo...

No sé quien era más capaz, si el congelador o su viuda esposa.

Cybrghost dijo...

Cruel y divertido a la vez. Pero si tanto le quiere que le compre un arcón que esté menos apretado.

rombo dijo...

Uaaaauuu, fenomenal !!

Pluma Roja dijo...

¡¡ Patético!!

Saludos.

Elena Casero dijo...

Me gusta, tiene el puntito ese de humor negro que ...

alfonso dijo...

Muy bueno y buen final.

Un saludo.

Rosa dijo...

Esperemos que no se vaya la luz...

Besos desde el aire

Ximens dijo...

Muy bueno. De los que te hacen sonreír. Aunque se ve venir con el "abría el congelador" es muy divertido. Y crítico con la incomunicación en la pareja. Felicidades.

goge dijo...

muy buena entrada amigo mio como siempre no esperaba menos un abrazo con cariño

Julie dijo...

Me ha gustado mucho.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.