Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 17 de octubre de 2011

Libre albedrío

Como víctima de los dioses y sus juegos, pido, es más, exijo que se haga justicia conmigo. Dicen de ti que eres el único, el infalible, el que todo lo ve, el justo y el piadoso. Tú que has visto cómo te han creado, destruido, blasfemado, matado. A ti clamo, desde el desconcierto, pidiendo libre albedrío. Porque...¿puede saberse qué hago yo sentado a la mesa la camilla de la del octavo tragándome un culebrón, si me acabo de tirar por la ventana del séptimo?

bicefalepena

8 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Resulta pésima elección lanzarse de las alturas, pues bien sabido es que el mal estado en que uno se encontraba pudiése empeorar.
Lo mismo puede decirse de apostar por el suicidio.
Es una apuesta a ciegas. No sabemos lo que sigue después de la muerte; el último gran misterio, por más que se especule, no existen pruebas de que reencarnemos, vayamos al cielo o éstemos eternamente en posición de off.
Luego, la vida es tan corta, y cada década que cumples corre más rápido; y ésto lo puedes comprobar con cualquiera que tenga más de cincuenta o sesenta con preguntarle, para tu sorpresa la mayoría te afirmarán que así es.
Respeto a quienes se auto eutanasian por dolor terminal, sólo quien se encuentra en éso pudiera saberlo, por lo demás, sobrevivir puede darnos tiempo de hacer algo bueno, lo que sea, y ésto le dará valor a nuestra estancia.

Omar(enletrasarte//masletrasarte) dijo...

Me descolocó un poco, pero "sentado a la mesa la camilla de la del octavo si me tiré del séptimo"
hablábamos del infierno ¿no?
saludos

Ximens dijo...

Jeje. Divertido. Es el problema de los que tiene alas, que cuando saltan ascienden.

Elysa dijo...

Como cuando lo leí por primera vez me sigue gustando y me parece sorprendente.

Rosa dijo...

Jejeje, los caminos del señor...

Besos desde el aire

Paloma Hidalgo dijo...

¿Otro con doble ubicuidad? jolín, que me digan dónde la reparten!!
Saludos

Cybrghost dijo...

Que no se queje, la apuesta con Job fue mucho más perra.

Yun Rodríguez dijo...

Por más que lo pienso no atino a una buena forma de suicidarse.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.