Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 26 de octubre de 2011

La estudiante de arquitectura

Mientras acaricia mi cuerpo repasa la lección entre susurros. Capiteles, frisos y cornisas parecen términos que domina con soltura. Mas sorprendida queda en cuanto descubre la incipiente columna jónica que escondo entre mis piernas.

15 comentarios:

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Ya puede estar bien esculpido, para que la estudiante pueda apreciar los capiteles, frisos y cornisas.

Buena clase de arquitectura anatómica.

Un saludo,

MA dijo...

¡Que arte!

40añera dijo...

Jajaja Mu, pero que mu bueno
Saludos

A.Torrante dijo...

Pues verás No Comments, si es incipiente no es columna, y mucho menos jónica...Capaz alguna voluta...Y pensar que ellas piensan que el grupo de estudio es para que aporten ideas...

Cybrghost dijo...

Yo creo que esperaba encontrarla, si acaso se sorprendió realmente será que no le cuadró el estilo de lo que pensaba encontrarse (por bien o mal).

carlos de la parra dijo...

Cuida que no resulte creativa y saque un cincel para hacer algún decorado.

Ximens dijo...

Jeje. Un auténtico relato fantástico en el que en un ambiente realista de pronto surge un elemento extraño, sorprendente, fantástico, que produce vértigo en el lector (sobre todo si me miro entre las piernas y de columna nada de nada)

Laira dijo...

Jejejejejeje...muy sugerente.
Estas clases de repaso son las mejores que las que imparte el mejor profesor universitario.
Besos.

Elena Casero dijo...

Eso es arquitectura y lo demás tonterías.

Un beso

Elysa dijo...

Esto es un texto fantástico, seguro. Lo digo por lo de la columna jónica. Muy ocurrente.

Paloma Hidalgo dijo...

Menos mal que no se te ha ocurrido ubicarlo en Pisa, habría sido el colmo.

Un saludo

Lucas Fulgi dijo...

Está todo dicho.
¡Muy bueno!

Nicolás Jarque dijo...

Indio, así también paso yo el rato escuchando los apasionantes términos arquitectónicos.
Muy bueno y original.
Un saludo indio.

Yun Rodríguez dijo...

Jaja excelente, muy bien cimentado.

Rey muerto dijo...

Si es que con tan buen maestro, cualquiera aprueba... Un aplauso!

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.