Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 3 de octubre de 2011

GUERRA.

Bobby siempre soñó con ir a una guerra de verdad, Donde realmente tuviése la oportunidad de convertirse en héroe. Y digo realmente porque en el paintball ya lo era. Su velocidad y puntería combinadas llenaban de medallas a su equipo en el centro de combate con bolas de pintura.
Como que le había pescado el modo al jueguito de tal forma que se movía como relámpago e intimidaba al adversario a manera que ya casi los tenía vencidos desde el comienzo.
Ahora pasados unos pocos años, formaba parte del ejército en un asalto con descenso en un campo abierto de donde la misión era expulsar al enemigo, para instalar ahí un centro de mando.
Estrenaba un nuevo tipo de rifle rociador, provisto de munición segadora, de la que se utiliza para talar zonas boscosas y poner al contrario al descubierto para eliminarlo, en términos modernos hacer una limpieza.
Al saltar del helicóptero identificó a la columna enemiga y avanzó con su moderna arma escupiendo balas con devastadora efectividad, pues provocó una escena surrealista de brazos ,piernas, cabezas y demás pedacería de cuerpo que volaba entre una estela de sangre que teñía como un aura roja ésta absoluta carnicería.
Bobby sintió multiplicado ése mismo éxtasis que se apoderaba de él en los juegos de guerra, con el incentivo aumentado de los gritos de ánimo de los compañeros que le seguían arrebatados en el trance de muerte.
Jamás se había divertido tanto en algún ataque anterior, y ahora el enemigo huía en retirada facilitando aún más las escenas de dantescos desmembramientos que siguieron. Cuando reportaban la misión cumplida por el radio entre gritos eufóricos, una solitaria bala de algún lejano e invisible francotirador le dió en el estómago. Lo último que dijo aún riéndose y vomitando sangre fué ---De cualquier forma, les ganamos.--

4 comentarios:

Towanda dijo...

La guerra nunca es un juego ni como tal debiera tomarse.
Me da mucha pena del tipo de personas que representa el Bobby de tu micro.

Un abrazo, Carlos.

Elena Casero dijo...

Al menos se tomó la cosas con sentido del humor.

carlos de la parra dijo...

Agradezco sus comentarios y el tiempo que gentilmente dedican a la lectura de éste relato, el cual gráficamente demuestra como a las personas se les imbuye una cultura de violencia y agresividad, la cual incluso a coste de la vida misma terminan disfrutando.
Cargamos todos éstos atavismos del pasado por no terminar aceptándonos como una misma especie , sino plenos de divisiones que nos enemistan y nos forman en pandillas , ejércitos y otros grupos cuya misión es el manejo controlado de la violencia.
Por igual ésta enajenación se dá en muchos parámetros de lucha, en el político, legal o comercial donde los contendientes disfrutan más que sufrir los pormenores de la batalla.
Mi tesis es que mientras no nos reestructuremos en el total de nuestra relación con exigencias de paz, y no pongamos reglamentos que limiten los abusos económicos y de justicia entre la especie, no tendremos progreso real y válido.

Ximens dijo...

Carlos, presentas muy bien la guerra como una cosa de estúpidos. Al personaje, anda y que le den. A ti, felicitarte por la sencillez. Es para enmarcar en esos centros de odio, digo ocio, no odio.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.