Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 3 de marzo de 2011

TRISTÓN

Había muerto trabajando. Era el payaso más importante del circo, y ahora estaba sobre mi fría mesa de autopsias. Todavía llevaba puesto el traje con su nariz roja. No pude contenerme y la apreté. Su sonido característico inundó la sala. Los tres forenses que allí estábamos reimos a carcajadas. En la sala de espera, el domador y la trapecista, lloraban desconsoladamente.

17 comentarios:

victoria dijo...

qué bonito...

Luisa Hurtado González dijo...

Los forenses nunca habían tenido la oportunidad de encontrar en la sala de autopsias algo tan divertido como una nariz.
Para el domador y la trapecista, no podía haber mayor dolor que estar asistiendo a la última función.

Artistalight dijo...

Y triste...Muy bien logrado maríaluisa.

Patricia dijo...

Hasta qué punto podemos llegar a ser crueles, estúpidos, infantiles y tiernos?
FABULOSO!!!

Tonet dijo...

Todo depende del punto de vista desde el que miras...
Muy bueno.

Un abrazo

Ana Pepinillo dijo...

Lo peor es que trabajaba hasta después de muerto, si es que con esto de la jubilación así terminaremos todos.

un besin

Sandra Montelpare dijo...

Siempre está esa doble cara del payaso: la alegria y la infinita tristeza a la vez!! Muy muy muy bueno, marialuisa!!

Adivín Serafín dijo...

Un micro que resume la triteza y la alegría de un payaso, de la vida, del amor,...

Blogsaludos

Maite dijo...

Un payaso nunca deja de regalar sonrisas. Buen contraste de realidades. Me gustó. Un abrazo.

Pedro Alonso dijo...

Me gusta el peculiar sabor agridulce que deja la historia. Fiel al más esperpéntico Valle-Inclán. Abrazos.

Lola Sanabria dijo...

Es lindo eso de que un payaso después de muerto pueda seguir haciendo reír. Me gustó.

Besos a pares.

Towanda dijo...

¿Hay algo más triste que la cara de un payaso?... Este, al menos, hacía reir hasta después de muerto.
Un abrazo.

carlos de la parra dijo...

No cabe duda que en cada sesión de risas siempre habrá presencia de la falta de sentido del humor.
La muerte trágica ya está muy vista,
grabemos un buen video fúnebre para que nuestros ritos mortuorios se celebren con risas. Que mejor.

Puri dijo...

Triste, Maria Luisa,pero hermoso. Murió con la nariz puesta, como un valiente haciendo su difícil trabajo de hacer reír.

marialuisa dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios :)

un saludo

Kum* dijo...

¿Triste?... más bien tragicómico, como la vida misma.

Nos lo tomamos todo demasiado en serio. La vida incuída.

Buenísimo, Mª Luisa. Te lo dice Kum* el payaso :)

Buenísimo. Nunca voto. Hoy sí, hala. Un 10 y mi sombrero.

Besos payasos.

Sara NY dijo...

Desgarrador.

Buen relato, Marialuisa

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.