Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

martes, 15 de marzo de 2011

Tiempo

Te vi tras la reja, como cuando éramos niños: Yo te miraba tomándome de los barrotes y mi estómago se estrujía, no sé si de las ganas de comer ese chupetín redondo y multicolor que lamías lentamente, observándome de reojo o, porque me gustaba tu pelo rubio ensortijado volando al viento de la tarde, agitado por el rodar de tu bicicleta. Ibas a la clase de inglés los martes y jueves a las seis de la tarde y pasabas por mi casa. Hoy, yo recogía unas violetas del jardín cuando te divisé, casi desde el suelo. Como si fuera ayer, te vi. Sólo que no llevabas el chupetín en tu mano, tus rizos no ondulaban en el aire que corría entre las ventanillas de tu coche, más, creo que te quedaba poco de ellos y yo casi no pude enderezarme porque mi ciático me jugó una mala pasada. Sin embargo, nos miramos. Y cuando pasaste supe que el hilo invisible que sujetaba nuestras memorias, seguía indemne, después de cuarenta años.

170Palabras

9 comentarios:

Luisa Hurtado González dijo...

Qué momento más dulce!! Independientemente de la edad que se tenga y de que haya o no un caramelo. Bien contado, tierno, muy tierno.
Ojala que cuando seamos viejecitos el corazón haga que nos olvidemos de los achaques. Ojala.
Un beso.

Sucede dijo...

Al hablar de rejas pensé primero en la cuna y luego en la cárcel, mi imaginación me lleva más facilmente a esos lugares... luego supe que las rejas últimas eran la valla del jardín, divisé claramente el momento y me pareció precioso y tierno. En ocasiones necesito leer cosas que me aclaren mis sombras...
Un abrazo!!!

Patricia dijo...

Qué triste!
¿Y por qué no se habrán hablado?
O quizá en ese silencio radique la magia. Solo ellos lo saben.
Me ha gustado tu micro.
Un abrazo

Adivín Serafín dijo...

La memoria, la dulce memoria alejada de la amarga, se deja ver despacio en tu micro, y mira que es difícil en un micro. Me ha gustado.

Blogsaludos

Millz dijo...

Gracias, Luisa, tu comentario también es tierno.
Gracias, Sucede, si los vives es porque están dentro tuyo.
Gracias Patricia, me parece que acertaste.
Gracias, Adivin, por tu elogioso comentario.
Un saludo de corazón, a todos.

carlos de la parra dijo...

40 años no es nada.

MA dijo...

Ganas de llorar me dan.

Tonet dijo...

Precioso...de verdad :)

Un abrazo

Carmela dijo...

Carlos jajaja, nada de nada.
Un biquiño Millz y muy bueno.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.