Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 26 de marzo de 2011

Pachamama

Grumy cerró la puerta y salió corriendo a tope, hasta que poco a poco se fue sosegando y su andar se hizo cansino. Mientras caminaba fue apartando las piedras del sendero a patadas. Salían despedidas incrustándose en los árboles que las engullían como si tal cosa. Una de ellas, en vuelo raso, fue rompiendo espigas, haciendo que el grano cayera sobre el hormiguero de Zhietar Groshnik. El maná causó demasiadas bajas. Orgulloso del proyectil, se acercó a recogerlo para guardarlo en su caja de los desastres. Con una sonrisa miró al hormiguero y decidió mear en él y cogió un palo para destruir los restos, hasta que, desde el suelo salieron unas manos que tras atarle los cordones, le zarandearon, le peinaron y le dieron dos tortas. Pausadamente, las manos desaparecieron detrás de la colina de Muersku.
Grumy se quedó mirando al infinito, boquiabierto y cariacontecido mientras escuchaba al viento susurrarle al oído: "Y átate esos cordones, que te vas a partir la crisma, ¡estólido!"



bicefalepena

3 comentarios:

josé manuel ortiz soto dijo...

Un pillo como el tal Grumy debió ser atado de los pies, jalado por las manos y metido al hormiguero. O mínimo haberlo sentado en él.

Saludos.

Kum* dijo...

Muy tuyo, maestro. No se sabe si lo escribió un niño o un premio Nóbel. Sorprendente, delicioso, inesperado, tierno y cruel.

Ahí te va otro sombrero.

Besos de fábula.

Puri dijo...

Me gustó, Grumy necesitaba un buen par de bofetones y yo me imagino a su madre dándoselos...

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.