Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 5 de marzo de 2011

Aprendizaje

Cuando nació tenía el universo dentro, lo sabía todo y lo olvidó con la primera luz del día. Desde entonces, poco a poco, va recordando.
Debe ser por eso que cuando oye o lee mentiras en los periódicos, en las bocas de personajes públicos o privados, amigos o amigas, su universo interior se da la vuelta y no quiere saber nada.

9 comentarios:

Luisa Hurtado González dijo...

Sí, ya me acuerdo, lo había leído antes.
Supongo que los viejos, tan sabios, directamente no quieren saber nada, incluso a veces parecen refugiarse en universos que los demas no comprendemos y a los que llamamos: demencia, Alzeimer,...
Universos.
Un beso.

Patricia dijo...

Buena eleción has hecho al publicar este micro en otro espacio. Se merece la mayor cantidad de lectores!

Un abrazo

AGUS dijo...

Recuerdo este micro. Tiene mucha fuerza. Una crítica brutal contra todo un sistema. Un placer volver a leerlo.

Abrazos.

Towanda dijo...

Me pasa a menudo cuando no me interesan las cosas... Lo hago por decisión propia.

Aunque creo que la interpretación de este micro es múltiple y te FELICITO.

Un beso muy fuerte.

Adivín Serafín dijo...

Cruda realidad que se repite una y otra vez.

Blogsaludos

Sara NY dijo...

Dios mío, me encantó. Eso de tener el universo dentro me parece sencillamente precioso.

Muy bueno, Anita, muy bueno.

Anita Dinamita dijo...

Muchas gracias, lo de tener el universo dentro es algo que pensaba cuando era niña y que nunca se me fue de la cabeza. Realmente tenía más una sensación de "recordar" que de aprender cosas nuevas. Quizá por la naturalidad con que adquiría conocimientos, no lo sé.
Pero las mentiras... como no cuadran, no se aceptan naturalmente. Lógico, no?
Abrazos!

carlos de la parra dijo...

Esto si que resultó como enfrentar a la última verdad.
Los demás nos distorsionan.

Artistalight dijo...

Había olvidado lo magnífico que es este microrrelato, felicidades Anita.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.