Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 23 de marzo de 2011

La primera muerte de Ahmed Ali Shibab (homenaje en su segunda muerte)

La primera muerte de Ahmed Ali Shibab.
Homenaje doce días después de su segunda muerte. 


Hoy todo verso que se precie rimará en negro, porque hace apenas diez días falleció por segunda vez el poeta palestino Ahmed Ali Shibab.
Uno de los personajes cumbre de la literatura islámica contemporánea, pasó más de siete años en la prisión libanesa de Khiam, en una celda de apenas un metro cuadrado donde al principio, para tratar de evadirse de las torturas frecuentes, compuso poemas que recitaba repetidamente hasta aprehenderlos primero y aprenderlos después. Su libro, Al anochecer no estaré, una recopilación de ellos, es sin duda uno de los poemarios con mayor fuerza, sinceridad y amargura que he leído. 
Durante el resto de su condena, al menos cuatro años, optó por el absoluto silencio.
Su poesía intimista, que podría ser clasificada como pos modernismo árabe, ha sido interpretada, creo que erróneamente, como un grito de aliento al nacionalismo palestino y fue perseguida tanto por autoridades de Líbano, donde residía, como por el gobierno de Israel.
Dicen que al ser abandonado el campo de Khiam por las fuerzas israelíes y entrar las tropas del nuevo ejército libanés, un soldado abrió con maza y cincel la puerta de su celda. Después de meses de completa oscuridad Shibab sólo pudo, según sus palabras, distinguir su alma militarizada, la de un espíritu entrometido. El soldado, un joven al que el servicio militar había interrumpido el estudio de Letras en la universidad de Tyro, le preguntó: 
- Nombre-, como una orden.
- Ahmed Ali Shibab.
- ¿El poeta? - preguntó el joven con la voz quebrada.
- No,- contestó,- el poeta Ahmed Ali Shibab murió. Yo soy otro.

Gracias a Dios, o a Alá, Shibab resucitó y nos regaló un buen montón de poemas, armados de palabras, de vida y de esperanza. Poemas como otros no podrán escribir así vivan cien veces.
Hace apenas diez días, como decía, murió por segunda vez Ahmed Ali Shibab, y ésta parece que sí será definitiva. 
Qué la tierra le sea leve.

Hugo Cueto

7 comentarios:

Patricia dijo...

Breve y amorosa, luego de tanto sufrir.

Gran homenaje Hugo.

¿Cuándo acabaremos de dañarnos?

Un abrazo

Sibreve dijo...

Gracias, patricia, por tus palabras. En realidad no es un homenaje, es ficción. Para un homenaje supongo que eligiría mi blog, no el microrrelatista. De todas maneras, en Khiam, que sí es real, seguro que mucha gente sufrió tanto que murieron en vida.
Saludos y abrazos.

Elisa dijo...

Sibreve, tenía la duda de si era ficción o no. Hasta busqué el nombre del autor en Google y, claro, no lo encontré. Me parece un texto magnífico, tanto de fondo como de forma, me gustan mucho los micros que adoptan la apariencia de noticias, entradas de enciclopedia, crónicas... El encuentro entre el soldado y el poeta tiene mucha fuerza, me gusta también el final, que evoca a Borges evocando textos orientales, y el título.

Te felicito, me ha gustado mucho.

Carmela dijo...

Estupendo Hugo ,como siempre.
Un biquiño grande.

bicefalepena dijo...

Eres genial dejando migas de ficción en entornos realmente increíbles.


Un abrazo

Anónimo dijo...

Grande SiBreve, sigo tu blogg y siempre me dejas en un estado como de duermevela, siempre estoy al hilo de pensar si lo que ven mis ojos es ficción o realidad, pregunta que igualmente me hago todos los dias en mi trabajo, pero bueno eso no viene a cuento aqui.
Enhorabuena.

Sibreve dijo...

Elisa: Gracias desmesuradas. Tan desmesuradas como tu comentario. Si te gustan este tipo de relatos, me permito indicarte uno de mi blog que según va pasando el tiempo y me voy alejando de él, cuando lo releo, me gusta cada vez más. Y eso que empezó sin gustarme demasiado. No es un micro, es un relato, y ahí los personajes son todos reales, es la historia la que está "ficcionada".
http://sibreve.blogspot.com/2010/08/personajes-historicos-v.html
Saludos, Elisa.
Carmela: Muchas gracias. No fuera malo que fuera estupendo, aunque sólo fuera a veces.
Bice: Gracias, Bice. No sé qué más decirte, así que chitón... Gracias, Bice. :D
Anónimo: Cuando contesto a un anónimo me siento como en uno de aquellos programas de radio, en plan: Hola, Capricornio, recibí tu carta... jejeje. Pues eso, que muchas gracias por tu comentario, y por seguir mi blog, que es algo que me sorprende, lo de tener seguidores de lo que escribo, pero que es realmente reconfortante. Lo que comentas es algo que me entretiene, me gusta hacerlo, introducir personajes de ficción en universos y otros personajes reales, quizá porque me guste leer cosas así. A la próxima te invito a desanonimarte :D, si quieres, si no pues bien también.
Saludos a todos y gracias por comentar.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.