Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 18 de marzo de 2011

Crash

Eduardo Martín se acercaba al suelo a una velocidad de 128 kilómetros por hora después de haber atravesado el cristal del coche que conducía. Justo antes de impactar contra el asfalto, su vida pasó ante sus ojos. O eso pensó él al principio. No recordamos nuestros primeros años y, de todas formas, esta primera etapa resulta relativamente parecida entre unos seres humanos y otros. Lo que pasó por delante de sus ojos fue la vida de una persona que no era él. Gente que no había visto jamás, lugares que no conocía y sensaciones que le eran de todo punto extrañas. Aquello le desconcertó profundamente. Pero, claro, comoquiera que su cabeza y el resto de su cuerpo terminaron despedazándose al tomar tierra, Eduardo Martín nunca pudo dar cuenta de tan sorprendente incongruencia.

7 comentarios:

Elisa dijo...

Me gustó mucho. Y creo que, aunque el final es bueno, podías hacer variaciones con esa idea de que ve la vida de otro. En el caso de que no muera el prota se abren infinitos caminos a partir de ahí. Me encantaría leerlas.

carlos de la parra dijo...

Quedó super.
Lograste librarnos del lugar común de los que ven la película de su vida. Que si me preguntas considero son muy estúpidos.
Si ya la vas a palmar ,¿Para que repasas?

budoson dijo...

Pues es una idea interesante, Elisa. Le daré vueltas. Gracias por el comentario. Y gracias a ti también, Carlos, como siempre.

Adivín Serafín dijo...

Me apunto a las ideas de Elisa.

Blogsaludos

budoson dijo...

Y si os apetece desarrollar la idea, sobra decir que yo encantado.
Saludos, Adivín.

Carmela dijo...

Si la película de nuestra vida ya la conocemos todos... para que recordarla antes de morir?
Bicos y muy bueno Budoson

budoson dijo...

Gracias, Carmela. En cualquiera de los casos, como dice el viejo chiste, la putada es que la película es española.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.