Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 13 de marzo de 2011

De adicciones...






Desde pequeños sus caminos fueron paralelos. Prácticamente el mismo... Él y Manuel, Manuel y él... Uña y carne. Más que hermanos... Pero en un punto de su caminar de la mano, la senda se bifurcó.... Él era adicto a la felicidad y a Manuel le tiraba más la vida...

Y siguió vagando por su mundo feliz mientras acariciaba la papelina que se reservaba para cuando acabase el programa de desintoxicación.




10 comentarios:

MA dijo...

Un tema duro, pero lo has descrito con una delicadeza exquisita.

carlos de la parra dijo...

Un adicto a engañarse también.
Nunca entendió como la droga era innecesaria para ser feliz y el porqué en algún momento decidió ingresar a rehabilitación.
Mientras la ciencia postergue inventar la droga perfecta; aquella que te haga bien a la salud y también te provoque a ser feliz, queda ante nosotros la opción de practicar el pranayana.
La ciencia de la respiración que está probado te da salud y felicidad.

Andri Alba dijo...

Fuerte y realmente duro.

Un saludo,

Andri

Millz dijo...

UYYY!!!!, que pasa, pasa, Novicia. Muy bien logrado. Un gusto leerte.

Luis Antonio dijo...

Si la felicidad es eso, prefiero ser un desgraciado...

Muy duro tu microrrelato, Novicia

Gemma dijo...

Esa papelina tal vez no tuvo que usarla...el programa de desintoxicación dura toda la vida.

Solo me gusta así :D prefiero pensar eso.

impersonem dijo...

Adicciones y elecciones en el transitar de la vida... causa-efecto en el andar de la vida...

Besos.

María dijo...

Los que deciden colgarse de las drogas, se descuelgan de la vida...por eso, cuando inician un programa de densintoxicación presionados por su entorno o por las condiciones físicas que se lo exigen y no por ellos mismo, guardan esa papelina... algunos, los menos, nunca llegan a usarla, otros... desgraciadamente los más, la usan y a veces es la última.

Las felicidades que matan, jamás son felicidad.

Me he acordado de tu amigo NOVI... seguro que tú más al escribir esto.


Un beso

Ángel Iván dijo...

Dicen que vivir duele, la felicidad seguramente sólo será un sueño.
Besotes.

Clip dijo...

Vaya sorpresa encontrarte por aqui !!

Me gusta tu faceta microrelatista, escueta y a la vez profunda, una delicia leerte !!

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.