Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 10 de marzo de 2011

De uno en uno

Las ideas bullen en su cabeza. No le dejan dormir.  No le dejan comer. Escribe compulsivamente intentando dar salida a todos los personajes que abarrotan su cerebro. Pero las manos son más lentas que su mente. Se agolpan en las yemas de sus dedos formando un atasco monumental. Se mezclan escenarios de selvas, ciudades, hogares, con personajes variopintos de amas de casa, sicarios, trapecistas, niños gordos y ejecutivos vestidos con trajes de Armani. “¡Al menos guardad el orden y salid de uno en uno!”, aúlla desesperado golpeándose brutalmente contra la mesa. Entonces, unas manos comienzan a emerger de la brecha, luego una cabeza. Mira hacia abajo y hace señas: despejado. Tras el faquir, sale una bailarina haciendo piruetas, luego un payaso triste, una niña con coletas, una anciana decrépita arrastrando sus pantuflas… En silencio uno tras otro van formando una curiosa fila que se coloca en círculo alrededor de su creador. Impacientes, esperan instrucciones. 

10 comentarios:

Patricia dijo...

Me has hecho suspirar Sara, qué precioso!!!

Confío en ese creador, sé que sacará lo mejor de cada uno.

Un abrazo

Sara NY dijo...

Gracias por el comentario, Patricia. Encantada de haberte provocado ese suspiro.

Sara NY dijo...

He quitado la foto porque el texto no se veía bien. No sé qué pasaba...

Luisa Hurtado González dijo...

Es un poco de agobio, pero es absolutamente real. Sobre todo cuando la curiosa fila la ha de ordenar el creador en función de la historia que cada personaje arrastra o el tiempo que tiene.
Un lío, vamos.

Sergio dijo...

Qué caprichosas son las musas, son insaciables en un banquete y cuando quieres nutrirlas te ignoran.

Pedro Alonso dijo...

Una imagen fantástica la que has creado con todos esos personajes saliendo ordenadamente de la cabeza de su creador. Yo, normalmente, tengo que entrar a buscarlos porque los muy condenados disfrutan jugando al escondite. Me ha parecido delicioso tu relato. Un abrazo.

Puck dijo...

Unos tanta inspiración y otros tan poca jajaja me ha gustado mucho
Saludillos

Adivín Serafín dijo...

Un escritora con su cuarto abarrotado, solo le falta Armani en persona...

Blogsaludos

Sara NY dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios, Luisa, Sergio, Pedro, Puck, Adivín. Me alegro de que os haya gustado y os hayáis detenido a saludarme.

Besotes fuertes

Puri dijo...

Ay, Sara, esta noche tuve yo una de esas en la que te vienen varias historias a la cabeza y piensas: mañana ya no me acordaré de nada. Así que apunté en una libretita... Me encantó tu relato.
Besos

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.