Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 3 de marzo de 2011

El coleccionista de miradas.

Amaba su colección. Todas las mañanas, después de desayunar, entraba en el gran salón donde la tenía expuesta, y paseaba lentamente la vista por los frasquitos. Los ojos azules, pardos, grises, verdes, lo miraban desde dentro del formol y le recordaban el cazador en que se convertía al caer la noche, el que salía buscando presas a las que arrancar sus miradas con maestría de cirujano. Los policías lo encontraron muerto en la sala de la macabra exposición. Al leer en voz alta la nota que sujetaba, miraron al fondo, al lugar privilegiado donde estaba el gran frasco, vacío, como las cuencas de sus ojos.

Torcuato González Toval

15 comentarios:

Luisa Hurtado González dijo...

Me ha gustado, la verdad.
Pero me surge una pregunta: si es frasco está vacío y las cuencas de sus ojos también, ¿dónde están los ojos?
Me he perdido algo??
No me extraña, son las 12:00 y sigo dormida.

LA NOVIA dijo...

Excelente!!!!!!!

Artistalight dijo...

Estremecedor, imaginar esa macabra colección y de seguro la nota tenia instrucciones para culminar su colección, no podía ser de otra manera sus propios ojos eran el broche de oro. Podría ser el guión de una gran película :) Me ha parecido un gran microrrelato!

Patricia dijo...

Terrible, espuluznante y muy bueno Torcuato!

Besos

marialuisa dijo...

Ufff genial

un beso

Tonet dijo...

....y se topó con la horma de su zapato...jeje, siempre me gustaron los finales felices :)
Magnífico.

Un abrazo

Caboclo dijo...

Me gusta la idea del cazador de miradas, pero no consigo dar con la tecla del desenlace. ¿Qué ha pasado? ¿El cazador cazado?

Millz M dijo...

¡Muy bueno! pero debo admitir, Torcuato, que me corrió un escalofrío.

Adivín Serafín dijo...

Tanto atesorar para luego darte cuenta que no has logrado nada, la verdad, a veces merece más la pena reunir sus palabras.

Blogsaludos

Towanda dijo...

¡Vaya psicópata! pero con un final justo.
Un abrazo.

carlos de la parra dijo...

Ojo. Alguien malentendió lo de :
Echenle un ojo al frasco.

Puck dijo...

Creo que ya lo había leído pero vuelve a impresionarme.
Saludillos

Puri dijo...

Impresionante, Torcuato. Pobre diablo, hay que estar loco para dar los propios ojos por una colección... que ya nunca más podrás ver.

Mixha Zizek dijo...

me gustó tu relato, besos

Sara NY dijo...

Me cuesta pillar el desenlace pero aún así el relato es escalofriante. Muy bien contado, Torcuato.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.