Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 19 de marzo de 2011

Sobrepeso...


Margarita se había vuelto negligente con su higiene personal. En poco tiempo fue engordando, acumulando kilos y kilos… La relación con sus vecinos era ya nula por su marcado comportamiento asocial.
Desde que falleció su marido tenía miedo hacia un futuro, que presentía incierto, quizás por eso evitaba hacer gastos que consideraba innecesarios… Su lema era, más bien, el contrario: ahorrar, acopiar… guardar.
Aquella noche se quedó dormida, profunda y rápidamente, por lo que no se percató de que todo había comenzado a arder. Una chispa de un brasero mal apagado que prende un faldón de una mesa camilla y ¡el desastre está servido!...
El incendio se propagó, en pocos minutos, por todo el edificio.

Hicieron falta varias unidades del cuerpo de bomberos para lograr sofocarlo. Afortunadamente la rapidez en la actuación consiguió que no hubiera que lamentar desgracias personales.
Ambulancias, bomberos, protección civil y policía corrieron prestos a instalar un hospital de campaña en plena calle… Todo, por si acaso fuese necesario.
Sacar a Margarita ilesa fue una labor de equipo y, ciertamente, complicada porque la mujer se negaba a salir de su vivienda, dejando allí sus cientos y cientos de kilos… de basura y desperdicios aumulados.
Los servicios de limpieza y recogida de residuos del Ayuntamiento tardaron varios días, haciendo dobles turnos, en vaciar el domicilio.



Towanda 

(extracto para el Microrrelatista).
  

12 comentarios:

Patricia dijo...

Espeluznante Towanda. ¿Sabías que acumular basura es un síntoma de enfermedad siquiátrica?
Estaba por comer una galletita dulce, mejor no, ja ja.
Un gusto leerte.
Besos.

Towanda dijo...

Patricia: Sí, sí que lo sabía y de hecho es un tema que me interesa muchísimo. Si quieres y te apetece, puedes pasarte por mi blog donde he publicado el mismo relato pero con un "pequeño análisis" del por qué se les mal denomina "Síndrome de Diógenes" (todo bajo mi punto de vista y de información recopilada).

Muchas gracias por dejarme tu huella.
Un besazo muy fuerte.

Malena dijo...

Muy bueno, Towanda!
Paso por tu blog a leer el análisis del Síndrome de Diógenes porque me resulta muy interesante.

marialuisa dijo...

Es muy buena la historia y muy bien contada :)

un beso

Towanda dijo...

Malena, Marialuisa... Thank you, a las dos.

Un besazo.

carlos de la parra dijo...

Por lo visto a todos nos falla la azotea de una u otra forma.
Pasaré a leer tu blog para acumular más mis conocimientos de psiquiatra sin licencia.
Pero el caso que narras si muestra el estrago que causa ser codependiente e inseguro.
Mucho nos falta aprender de los japoneses en cuanto a seguir hacia adelante.

Adivín Serafín dijo...

Creo que se llama síndrome de Diogenes, pero no me hagas mucho caso.

Blogsaludos

Towanda dijo...

Carlos: Efectivamente, tienes razón. Quizás acumulemos más cosas de las necesarias como protección "por si acaso"...

En cuanto a que nos queda mucho por aprender de Japón, estoy contigo. ¡Vaya imagen tan impresionante la de la lucha que mantienen y la entereza...! Chapeau.
Un abrazo Carlos.

Towanda dijo...

Adivín: Sí, se llama así... Pero no le veo yo mucha relación a la enfermedad mental con los datos que tengo del filósofo.

Un abrazo.

aikatherine dijo...

Erittäin mielenkiintoinen tarina. tragedia, ihmisen yksinäisyys ja keskittyminen tavaran keräämiseen on hyvin tavallista, kun ei ole henkistä ystävää. tavara korvaa sosiaalisen verkoston. Oi se on totta. Todella hyvä osa kertomusta. Se on elämän punainen lanka. Jos ei ole ystävää , tulee tavara vuori. ONNEA.

Carmela dijo...

Un síndrome serio que causa muchos problemas...
Me entristece el relato :(
Biquiños Towanda

Towanda dijo...

No te pongas triste Carmela...
La verdad es que los que lo sufren y sus familias y vecinos también lo padecen.

Un abrazo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.