Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 30 de junio de 2010

OLVIDO

Abandonadas sin ningún pudor y sumidas en la más profunda ceguera. Así las habían dejado. Ellas que tanto viajaron, que tantos lugares visitaron, que tantas cartas ayudaron a escribir, ahora se encontraban solas y desamparadas en una gasolinera en medio de la nada. Inmóviles, a tientas buscaban sus ojos. No comprendían cómo era posible que Pablo las hubiera dejado olvidadas, allí, sobre el lavabo, ni cómo conduciría ahora sin ellas.


Maite

8 comentarios:

Anita Dinamita dijo...

Pobre Pablo!!! No debe saber donde las dejó...

Maite dijo...

Jajaja, y pobres ellas, que no encontrarán un dueño con quien encajar a la perfección.

Un abrazo Anita.

carlos de la parra dijo...

Hermosa fantasía acerca de gafas pensantes,ojalá inspire a un inventor a fijarles una alarma para hacerlas inolvidables.
Ya existe la tecnología.

Miguel dijo...

Seguro que él las echará más de menos, y si no , al tiempo.

Saludos

Anita Dinamita dijo...

Uy Carlos, si vieras la de veces que he pensado en eso... ¿"ande" he dejado las gafas? ¿y como las encuentro si no veo? ¿qué tal instalarles un busca? ja jaja

Maite dijo...

Carlos de la Parra: Pues no sería mala idea, yo creo que habrá miles y miles de gafas perdidas por el mundo. Un abrazo.


Miguel: Buenísima observación, y más si va conduciendo. Un abrazo.


Anita: Ya estás preparando la patente :-D Un abrazo

TR dijo...

Lentes de contacto mucho mejor.
Un abrazo.

Maite dijo...

TR: Desde luego, o cirugía láser y se acabó el problema :-D

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.