Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 19 de junio de 2010

EL QUÍMICO.

Se tomó la poción que había inventado para hacerse invisible,pero la fórmula tuvo una falla parcial,y el tipo se podía ver de las rodillas para abajo.De ahí en adelante su vida fué infernal,pues frikeaba a todo mundo. Con su presencia;con ropa le confundían con fantasma y desnudo hacía correr a cuanto veía una piernas avanzando hacia él; y peor si les hablaba para explicar,salían corriendo pegando gritos.

Llamó por teléfono y convenció al dueño de un circo a que le diese empleo.

En el circo colocaban un pequeño muro para que no se vieran pasar sus piernas,y un mago hacía parecer que ponía los objetos a flotar,cuando en realidad éra el químico quien las cargaba,otra variante es que el mago hacía una señal mágica,y el invisible le quitaba el sombrero a un espectador,derivando ésto en un éxito
absoluto.

Pero el número apoteósico de cierre era el de las piernas que bailaban tap sobre una tarima bien iluminada.


3 comentarios:

Torcuato dijo...

Contigo siempre me divierto.
Un abrazo.

carlos de la parra dijo...

Gracias Torcuato,si yo tuviése un millón más de lectores como tú ya hubiése logrado un best-seller.
Mientras los logre,no me queda otra que seguir aplastado por el anonimato,cual si me hubiése caído encima un piano.
Pero aquí con la perseverancia,quizás llegue el día en que uno deje de ser un individuo genérico,de presente dudoso y futuro incierto.

YoSabina dijo...

Jejeje... por eso se debe revisar muchas veces la veracidad de la fórmula.

YoSabina

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.