Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 25 de junio de 2010

EL MAL AJENO

Después del safari por los bombardeos de Irak, su mujer y él contrataron un trecking por los suburbios de Gaza, aunque no les impresionó tanto como el crucero que hicieron persiguiendo a unos balseros cubanos. Uno de ellos perdió la pierna con el bocado de un tiburón. El escualo escupió la extremidad y el resto sobrevivió comiéndose el muslo hasta que los recogió una patrullera. Tienen fotos muy chulas de canibalismo durante la masacre en Ruanda, aunque sin duda las mejores instantáneas las hicieron en Chechenia. Grabaron unas decapitaciones en directo y las colgaron en youtube. Su estancia en Guantánamo fue algo breve para su gusto, pero se compensó con el viaje al terremoto de Haití. Se hicieron con unas imágenes impactantes posando con varios amputados. Este año tenían previsto ir a grabar unos vídeos de fusilamientos a Kirguistán, pero no van a poder por culpa de la crisis. Hoy él ha visto cómo varios turistas entraban en las ruinas de su mansión y le hacían fotos en la habitación de sus hijos, pero tenía tanta hambre que no ha dejado de rebañar los huesos.

5 comentarios:

Maite dijo...

Durísimo Manu, por todo lo que encierra. Muy buena crítica social. Un abrazo

Torcuato dijo...

Todo un recuento del horror mundial.
Muy bueno pero no pillo la última frase que creo es la clave del relato.
Un abrazo manu y bienvenido.

carlos de la parra dijo...

Precioso retrato de familia de Hannibal Lecter.

TR dijo...

Un verdadero viaje al horror que se vive a diario.
Un abrazo.

Puri dijo...

Muy duro, y el final una venganza para el protagonista, que se merece que le paguen con la misma moneda. Los turistas no aguantarían semejante tour... Se nos atraviesa la comida solo con el espectáculo de la miseria y deseamos cambiar de canal para que no nos amarguen el almuerzo con las noticias de la tele.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.