Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 13 de julio de 2012

Las trampas del tiempo

El reloj de la torre marca las cinco, demasiado tarde ya.
—Ya no vendrá— digo y no puedo evitar un suspiro que me deja un sabor amargo a punto final.
Mis ojos recorren la plaza por última vez. Hoy haría 50 años, pero no hay aniversarios para lo que no llegó a suceder. Mientras me ayuda a levantarme, mi nieta me señala interrogante a un señor sentado un poco más allá.
— ¡Nena, por Dios! Era alto, guapísimo y tieso como una vara— la regaño al ver a ese pobre anciano calvo y encorvado.

Autora: Nieves Torres

13 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Hay que darle la pelea al tiempo para que no nos destruya.

Nieves Torres dijo...

¡Qué ilusión verlo aquí y tan bien ilustrado! Muchas gracias

Paloma Hidalgo dijo...

Hay estragos que hace el tiempo que solo se ven con el corazón.
Me gusta que lo narres en primera persona.

Saludos

Yashira dijo...

Ay me temo que ella cometió el error de no mirarse ante el espejo, porque creo que el tiempo pasó para ambos.

Muy bueno Nieves.

Un abrazo.

El Eskimal dijo...

Se ha quedaod con la imagen que deseaba tener de él, y eso es lo único que necesita. Quizá el anciano piense igual.

DORAMAS dijo...

El recuerdo es lo mejor que queda.

Hector Ugalde dijo...

Enamorada del recuerdo nítido del imborrable encuentro.
¡Sí pudiésemos siempre ver esa imagen interior a pesar del paso del tiempo! :]
¡Hermoso micro!
¡mUCHos salUCHos! :]

David C. dijo...

Buen final.
Saludos
David
Pd: Mi nuevo blog es http://observandocine.com

Arturo dijo...

Nieves:
El relato pareciera ser un homenaje a "Penélope", de Serrat. Aunque difiere en mucho, pues todo da para suponer que a él también le resulta extraña esa anciana, sentada en aquel banco, junto a una niña.
Es verdad eso de que, tras el paso de los años, uno no advierte que cambió tanto.
Saludos.

Aniki dijo...

Quizá ese anciano calvo y encorvado también estaba esperando a que el reloj hiciera el milagro.
O tal vez el reloj fue lo único que en todo este tiempo no envejeció.

Besos.

Andrea Vinci dijo...

El espejismo que vivimos todos: No nos damos cuenta de que envejecemos.
Un saludos desde México DF

Jerónimo (J.Galán) dijo...

Magnífico micro.Pareciera que el tiempo no fuera con nosotros.En cierto modo es un intento de vencerlo.

Saludos.

David C. dijo...

Así es la vida.
Saludos
David

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.