Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 25 de julio de 2012

En busca del arte

Cansada de la biosíntesis de proteínas y de la formulación inorgánica, decidí estudiar Bellas Artes. Tras el suspenso en física que había sacado en selectividad por haberme inventado las fórmulas, tomé la determinación de estudiar algo donde pudiesen suspenderme por no tener imaginación y no por tenerla. Cuando le dije a mis padres que no quería estudiar medicina se pusieron furiosos, mi padre pegó un portazo que retumbó en el pasillo como un tambor en la procesión del silencio y mi madre se encerró en la cocina para hacer pastelitos y olvidar con el azúcar al fracaso que tenía por hija. Al día siguiente, con voz tosca y rotunda, me dijeron en la comida que en esa carrera no pintaba nada.  Les dije como pude, entre los sollozos de mi madre y los gritos de mi padre, que otra cosa no sería, pero pintar iba a pintar bastante.

Autora: Alba Ramírez
Blog: Agnosia Terminal
Ilustración: Ricardo Figueroa

5 comentarios:

Hector Ugalde dijo...

¡Que ni pintado! El microcuento pinta bien jeje :]
¡mUCHos salUCHos! :]

carlos de la parra dijo...

Las generaciones antiguas querían que todo pintara color dinero.
El dinero es una ciencia más profunda.
Y en la pintura ves genios que pintaron precioso como Van Gogh y murieron en la miseria y pintores de la nomenklatura como José Luis Cuevas que siempre contó con subvenciones y patrocinios pero pinta horrible.
Con equilibrio se llega a la sabiduría de tener una vida de plenitud.

Jon Igual dijo...

No se me habría ocurrido mejor respuesta, jaja.
Es importante hacer lo que te guste, luego ya descubrirás como te vas a ganar la vida.
Un saludo.

Amapola Azzul dijo...

Pues me ha gustado, precioso.

Besos.

Es como muy contundente.

Quizás la negación de la realidad, no?

Yunuén Rodríguez dijo...

Jajaja, bonito juego de palabras. Me gustó el uso del lenguaje. Saludos.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.