Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 13 de mayo de 2012

Un testamento textual


En un mes malgastó la frase que el abuelo le legó. Aún nadie entiende porque “Niño” la colocó en un grafiti sin sentido, “tú vales mucho” las mezcló con varios insultos en una carta de amor, “pero debes” las cedió a un panfleto fascista, “aprender” la dejó olvidada en una academia de inglés, “a valorar” las incluyó en un mensaje de móvil y “las palabras” huyeron antes de ser incluidas en un muro de Facebook.  Por suerte, yo guardo las que me transmitió a mí: “Cuida de tu hermano para que pueda tener una segunda oportunidad”. 

12 comentarios:

Sara Lew dijo...

Bravo, Nicolás. Muy bueno.

Mei Morán dijo...

Los hermanos tarambana siempre dan muchos quebraderos de cabeza.
Aunque tu texto tiene su lado serio, me hizo sonreír.
Enhorabuena

carlos de la parra dijo...

Gran recordatorio de que las palabras son seres con vida y consecuencia. Si tan solo lográsemos dominarlas hacia su mejor uso, quizás llegaríamos a una evolución social que sigue pendiente.

Yashira dijo...

Pues menos mal que parece que el abuelo los conocía bien, muy original tu relato Nicolás.

Un abrazo desde mi mar,

Rosa dijo...

Muy bueno Nicolás!!!

Besos desde el aire

Sandra Montelpare dijo...

Excelente, Nicolás. Hoy que la palabra está tan devaluada, qué trabajo duro tendrá que hacer el hermano. Saludos van!

Yunuén Rodríguez dijo...

jaja, qué manía de los moribundos de dar sentencias finales, y de los deudos a tomárselas a pecho. Saludos.

Cybrghost dijo...

Estamos demasiado materializados y nos olvidamos de las cosas importantes.

Nicolás Jarque dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. Es un placer que aparezcan publicados mis textos aquí en este rincón.

Abrazos.

MJ dijo...

¡Cuánta sabiduría atesoran los abuelos!
Un micro muy original, Nick.

Un abrazo.

Nicolás Jarque dijo...

MJ, muchas gracias y cuanta razón tienes.

Un abrazo grande, Artista.

Ximens dijo...

Bravo, Nicolás. (Al ir a poner el microcomentario veo que Sara me lo ha pisado).

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.