Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 28 de mayo de 2012

Un crescendo bastante peculiar

La música que me cambió la vida empezaba muy bajita. Tenía que concentrarme para empezar a oírla. Después ascendía lentamente, en un crescendo, ¿se dice así?, pues en un crescendo bastante peculiar. De un oído a otro hasta golpear en el medio. Como comprenderá se me hacia difícil pensar en otra cosa. Luego me acostumbré. La memoricé sin darme cuenta. La tarareaba todo el rato. Al levantarme, delante del espejo, al desayunar, yendo al trabajo, al tomar algo. Me salía solo, no me daba cuenta. El resto tampoco se preocupaba mucho. Por eso no entiendo qué tiene de malo que aquel día lo hiciera todo silbando. Era una forma de concentrarme entre tanto grito. Un pequeño truco para terminar rápido.

7 comentarios:

Carlos Veloso dijo...

No se porque, pero me recuerda la fijacion que tuve en un periodo de mi vida con el "Bolero" de Ravel.

Pero es muy cierto eso de "cerrar" los oidos con musica "interior", puede ser muy util, especialmente cuando la cacofonia inunda tu espacio.

Me gusto...

carlos de la parra dijo...

Me sonó a suicidio con acompañamiento musical. Se dan casos así, y es que hay música que inconcientemente deprime.

Pilar dijo...

Parece la voz de la concincia, tal vez el final deja al lector inquieto con esos gritos y la necesidad de terminar rápido. Hay músicas infernales que manejan pensamientos y ponen banda sonora a trágicos finales.
Saludos!

Citopensis dijo...

Gracias por vuestros comentarios.

Es soprendente descubrir vuestra visión sobre el relato; enriquece el texto (su vida) sobre manera.

Gracias!!!

Yashira dijo...

Me gusta la idea que transmites de esa música que lo va anulando todo, incluso dentro de su cabeza, hasta no quedar nada más que música, esta persona tiene una capacidad extraordinaria de concentración.
Ah, por cierto, y lo he querido escuchar pero no he podido, no sé si hay algún problema.

Yunuén Rodríguez dijo...

Fíjate, qué escasos son los relatos que tratan de música. Me gustó, además tiene ritmo. Sólo al final me pregunté si mi visión era la misma que la tuya; yo pensé en sexo para no pensar en muerte jaja. Saludos.

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho, pero para mí, que cuando leo interpreto lo que quiero y quizá no lo que has escrito, la música puede ser cualquier cosa para aislarse, ser feliz, ir a tu amor...¡lástima que termine rápido!

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.