Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 20 de mayo de 2012

Para Juan


Armar su biblioteca le llevó muchos años en los que exhibió una paciencia irritante.
Llegó a tener unos dos mil ejemplares, todos eran libros usados. Recorrió kilómetros, de geografías variadas y extravagantes, en busca de cada ejemplar. Novela, poesía, ensayo, entrevista, cuento; el género no era lo importante. En realidad, no los leyó nunca, nunca pasó de la primera hoja. Su pasión eran las dedicatorias y buscó todas. A mi querido hijo Juan; A mi amigo Juan; A Juan, el amor de mi vida; Para vos, Juan.


Autora: Graciela Resala

9 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Gran retrato de una autoestima elevada a tremenda necesidad de afecto. Con la agridulce realidad de que se perdió de algunas buenas lecturas. No puedo decir todas, pues desconozco su ámbito sociocultural.
Pero como relato, de que gusta, gusta.

Arturo dijo...

Graciela:
Casi me atrevería a decir que no es una ficción.
En la Feria del Libro de Buenos Aires, abundan estas gentes.
Más allá de eso, la redacción y el mensaje que entrega está muy bien.
Un saludo.

Nicolás Jarque dijo...

Existen en el mundo mucho mitomanos y coleccionistas varios de cosas tan extrañas como respetables. De este modo conseguía mantener las cuotas de ventas de los libreros.

Abrazos.

Pilar dijo...

Curioso relato Graciela, donde se capta la esencia del ego llevada a un extremo exagerado.
Me ha gustado!

Yashira dijo...

Desde luego una manía como otra cualquiera, lo que he creído entender es que eran libros usados, por lo tanto las dedicatorias eran a otros Juanes, curioso que ni tan siquiera fueran dirigidas a él.

Simpático relato Graciela,

Un saludo desde mi mar,

Ximens dijo...

me gusta este relato por lo que no cuenta claramente: Ese Juan de las dedicatorias no era él, claro, por lo tanto define al personaje como un ser tristemente sol. felicidades

Miguel Vidal dijo...

Tenía un amigo que de un libro solo le interesaba el prologo, en vez de la novela le interesaba el aspecto literario. Le propuse comprar los libros a medias.
Saludos

Graciela dijo...

Hola a todos/as!

Agradezco los comentarios. Algunas interpretaciones me sorprendieron y eso me resultó bien interesante.

"Mi Juan" está atormentado en esa persistente búsqueda de sí mismo en cada uno y en todos los Juan.
Podría haber titulado este microrrelato 'Identidad'.

Saludos,

Graciela Resala

Juanito dijo...

¡Genial!
Saludos.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.