Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 20 de mayo de 2012

Reunión familiar



Aquella tarde, papá, regresó a la tumba entristecido. No dejó de dar vueltas, murmuraba palabras sin sentido además de pegar puñetazos furiosos contra las lápidas de la cripta.  Calmarlo era inútil, su mal humor no admitía ninguno de los argumentos que intentamos esgrimir, ni siquiera sirvió decirle que la silla eléctrica nos permitiría volver a ser una familia. Lo que más le molestaba era tener que soportar eternamente el olor a carne quemada de nuestra asesina.



10 comentarios:

Nicolás Jarque dijo...

Elysa, es un relato simpático por ese final que propones. Me imagino que los muertos no tendrán la capacidad de disimular su olor ni con valiosas colonias ni nada que se le parezca.

¡Pobres!

Bessets.

carlos de la parra dijo...

Electrizante tangazo.
Tragedión.
Bravo.

Laira dijo...

Elysa genial, me he imaginado la escena y me he encontrado al final igual de indecisa que el protagonista.
Besos.

MA dijo...

¡Ojú!

Pilar dijo...

Genial Elysa. Profundamente dramático, al mismo tiempo que irónico.
Un saludo!

Rosa dijo...

Las reuniones familiares tienen sus cosas buenas y algunas malas...

Besos desde el aire

Yashira dijo...

Supongo que hasta en las tumbas, al reunirse la familia, siempre hay que soportar a ese personaje peculiar, que de otro modo evitarías.

Un relato creo que lleno de ironía.
Besos desde mi mar,

Ximens dijo...

Me ha costado, Elysa, me ha costado. Por el título lo he pillado. Falta por llegar la madre que se les cargó. Me gusta, bruja.

Cybrghost dijo...

Igual un divorcio era mejor.

Juanito dijo...

¡Espectacular!
Saludos.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.