Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 10 de mayo de 2012

Punto y aparte.



Vivían en una enciclopedia para niños. Cuando algún curioso abría el libro, rápido se ordenaban para hablar de largas cordilleras, de iguanas, del agua, de los animales más grandes del mundo, pero cuando volvía a estar cerrado, el microcosmos gráfico tomaba vida. O la perdía. Vivir entre el caos no es vivir. Las letras se la pasaban alegando que eran las más importantes, a lo que el papel respondía sacándolas de su superficie. Arrinconadas en el huequito microscópico que hay entre página y página, seguían refunfuñando entre ellas que qué descaro, que qué egolatría del papel, que estarían mejor en una página de Internet. ¡Todo un lío! Cuando la discusión cambiaba a letras contra puntos la cosa era más sencilla. Estratégicamente colocados, los puntos las callaban. Las señoritas letras le pedían entonces a las comas que se colocaran debajo de ellos para que el sonido continuara. Los paréntesis, los más cuerdos en ese manicomio simbólico, encerraban a todos y daban por terminada la discusión.

Autora: Zura Guerra 

8 comentarios:

Nerea Riveiro dijo...

Me ha gustado la última frase :)

Arturo dijo...

Zura:
Muy ocurrente historia.
Lo peor de todo siempre son los sectarismos y la discriminación. Resulta más patético cuando se encuadra en un ambiente de saber.
Felicitaciones.
Un saludo.

carlos de la parra dijo...

ZURAAAA. Aquí tu fan leyéndote.
Que maravilla como siempre leer tus creaciones. Me has hecho ver iguanas y cocodrilos y toda la naturaleza en pleno bailazo.
Bravo. Recibe una ovación de pié con lágrimas de emoción de parte de un público espléndido. Como el que siempre asiste aquí al Microrrelatista. ëste gran centro de libre expresión de la neurosis colectiva, BRAVO.

Eduardo Rivera dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Eduardo Rivera dijo...

Zura, qué gran microrrelato. Lleno de fantasía, letras y hojas en conflicto. En su conjunto es una ingeniosa y amena historia que da rienda suela a la imaginación (ahora, al cerrar mis libros, me quedaré pensando en esa batalla interna que nos narras). Como a Nerea, a mí también me encantó el cierre: el poder de los paréntesis es implacable. ¡Felicidades! :D

Juanito dijo...

¡¡jajaja!! Genial...
Saludos.

Yunuén Rodríguez dijo...

¡Divertido!

BEATRIZ dijo...

Un mundo fascinante y competitivo..aunque no veo porqué, todos valen en ese mundo de pequeños grandes mundos.

Saludos y felicitaciones a Zura.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.