Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 16 de junio de 2011

Trato hecho



            “Le cobran en aquella fila de la izquierda, si no le importa”, le dijo el diablo muy amablemente. El hombre, satisfecho por el acuerdo alcanzado, se dirigió a la caja. En su bolsillo portaba la combinación ganadora que le convertiría en millonario al día siguiente. Cuando llegó su turno, le descontaron un día de su saldo vital. Había resultado tan fácil que le costaba creerlo. El diablo opinaba lo mismo. Se le escapó una carcajada maliciosa cuando, poco después de abandonar la fila, le vio desplomarse muerto. Exactamente veinticuatro horas antes de lo que su destino le hubiese deparado.

MICROCUENTOS (y otras historias)

9 comentarios:

Sucede dijo...

Estos pactos hay que hacerlos con cuidado... como los deseos que se le piden al genio de la lámpara mágica...
Muy bueno!
Abrazos!!

Luisa Hurtado González dijo...

Yo no sé cómo, a estas alturas de la película, hay gente que cree que puede engañar al diablo en cualquier tipo de trato. Los humanos nos creemos muy listos, y sólo somos unos ilusos.

Rosa dijo...

Siempre hay que leer la letra pequeña.
Muy bueno.
Saludos desde el aire.

Javier Domingo dijo...

hay que leer la letra pequeña, sí.

Un saludo

Cybrghost dijo...

Sus herederos se harán adoradores de Satán fijo.

carlos de la parra dijo...

El dinero está pleno de reglamentos no escritos para poder disfrutarlo.
Siempre debemos desconfiar de ofertas grandiosas.
El otro día me ofrecieron en internet votar por uno de los refrescos de cola para convertirme en partícipe de sorteo para una tarjeta visa de 500 dólares y luego vino la encuesta y les abrevio con que ahora me llaman una docena de diferentes productos que intentan venderme por teléfono.

Pepa dijo...

Ains! Si es que nadie da duros a cuatro pesetas!
D.E.P

Yun Rodríguez dijo...

¡No! Tenía que haber sospechado de un precio tan bajo, como las latas caducas en oferta. Mal trato.

Sara NY dijo...

La banca siempre gana.
Muy bueno Pedro. Me ha encantado.

Besitos

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.