Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 15 de junio de 2011

Fieramente humano




Probaron la manzana y los expulsó del paraíso. Desde que los creó los había visitado a diario, había disfrutado de su compañía, de sus ojos abiertos a la sorpresa y al goce del mundo que había hecho para ellos, de la hermosura de sus cuerpos y de su alegría. Pero poco a poco se había ido dando cuenta de que a veces no era bien recibido, de que interrumpía su intimidad, de que ya no corrían a su encuentro con la impaciencia de las primeras veces. Empezó a pensar que había cometido un error dándole a Adán una compañera. ¿Por qué él, que había tenido el poder de crear el amor, no lo tenía para dotarse a sí mismo de un ser que lo mirase de igual a igual, que lo retara como Eva retaba a Adán y que se le enfrentara como Adán se enfrentaba a Eva? Inútilmente buscaba una costilla en su no-cuerpo. Entonces inventó la historia del árbol y del fruto prohibido: Una forma de despertar su interés, de volver a ser el centro de sus preocupaciones. Nunca imaginó que aquellas frágiles criaturas, salidas de sus manos, fuesen capaces de desafiarlo. Ya no hay vuelta atrás. Los ve marchar, cogidos de la mano, desheredados pero juntos, y llora su soledad escondiendo, ahora sí, la cabeza entre los brazos.

Pativanesca

11 comentarios:

Patricia Nasello dijo...

Quizá fue como lo contás. Si no fue así, es tan bello tu relato, tan dura la posibilidad, que duele.

Un abrazo, Elisa

Rosa dijo...

Tenía envídia de su creación... Nunca pensó que pensaran por su cuenta. El experimento se escapó de la probeta.
Me encantó.

Saludos desde el aire.

carlos de la parra dijo...

A mi opinión los sobrevaluó.
Quizás tuvo razón Borges en que éste universo es producto de un Dios menor.

Luisa Hurtado González dijo...

Nunca yo lo hubiera pensado así: la soledad de dios (con minúscula) y su "envidia". Gracias por habérmelo contado.
Me gustó mucho, Elisa, pero mucho mucho ¿eh?
Un beso y un placer, como siempre.

Pedro Alonso dijo...

Das un giro a la creción del hombre a imagen y semejanza de Dios para presentarnos un dios creado a imagen y semejanza del hombre, y por lo tanto con sus mismas carencias, pasiones y debilidades. Una narración exquisita. Besos.

Dr.Krapp dijo...

Me quito el sombrero ante tan excelente relato.

Cybrghost dijo...

Un dios "todopoderosamente" infantil.
Me gustó.

Elèna Casero dijo...

Es la tristeza en persona.
Un dios con el peso de la soledad.

Pepa dijo...

Gracias! Me gusta más así. Y voy a creermelo, "está escrito"

Yun Rodríguez dijo...

Demadiado orgullo para contenerlo en un no-cuerpo. Saludos.

Sara NY dijo...

Que boniiiitoooo, Elisa. Este cuento me lo archivo en un rinconcito de mi memoria para desmenuzarlo poco a poco.
Me ha encantado. Y como siempre con tu estilo impecable.

Besotes

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.