Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 19 de agosto de 2012

¡Buenos Días!


Se levantó inusualmente temprano a como solía hacerlo cada día, preparó un café de viruta como solía decir la abuela, se sentó en el patio esperando el amanecer acompañada de un cigarro, lo fumó despacio como casi nunca lo hacía, de por si siempre hacía todo de afán, un afán que cargaba desde siempre, desde niña como si algo más allá de ella la persiguiera, premoniciones de tiempo corto, disfruto oír el ensordecedor pero dulce sonido de los guaduales bailando con el viento, acompañados del canto de aves pasajeras, y si, hoy va a ser un gran día, se decía. Se baño pausadamente disfrutando cada gota de agua que se deslizaba por su aun joven piel, se vistió con las ventanas abiertas, como quien se arregla para alguien y efectivamente lo hacia, solo se puso una semitransparente batica blanca que dejaba ver sus redondeadas piernas, sus calidas nalgas y pequeños senos aun duros, titilantes por el agua, se aplico crema con delicadeza, perfumo cada parte de si, y se dio un saludable desayuno de fruta, dejo suficiente comida a sus gatos, los miro con amor y los dejo salir a su matutino baño en la banca roja, , se sentía renovada, liberada pero sobre todo feliz. Todo en su lugar subió la banca, hizo los nudos y los aseguró, deslizó la cuerda del techo y con toda la decisión se dejo caer…. Estar en una hamaca sin esperar a nadie era lo mejor.

Autora: Caro Orozco

11 comentarios:

Arturo dijo...

Caro:
La composición literaria está bien hecha: la descripción del ambiente, la actitud de la mujer, aunque el desenlace resulte muy triste. Hace replantear el por qué de esas decisiones.
Solo una persona que esté enferma se mata.
He visto a gente deprimida suicidarse de a poco, hasta llegar al final previsible. También pude ver a quien deseaba vivir -con todas sus fuerzas- y no pudo lograrlo.
Suicidas terminantes, como la del cuento, los tuve a mi lado.
Sobre estos temas trato de no escribir, pues los personajes serían gente ausente hoy, con nombre y apellido, a los que debo respeto.
Por supuesto, es un caso y una opinión muy personal.
Te envío un cordial saludo.

Belen Gonzalez dijo...


Que cosas, Arturo
yo creo que lo que da es una bienvenida a la vida de la soledad buscada, si pensé en la penúltima frase y el corazón me dió un vuelco, que ese podría ser el triste desenlace, pero afortunadamente se tumba en una hamaca sin esperar a nadie.

Que gozada, un mismo texto con dos interpretaciones muy diferentes, para es magnífico microrrelato.

carlos de la parra dijo...

Gran relato poblado a la vez de pasión y sensualidad, con el elemento de la sorpresa final pero mayormente vez que vestida así y en la hamaca estaba más que lista para tener acción verdadera y no quedarse tanto en el pensar.

carlos de la parra dijo...

Perdón por error.
Debe leer ves en vez de vez.

Caro Orozco dijo...

Q agradable los comentarios...y mas las interpretaciones del texto, esa es la magia de la literatura vs el lector.

Abrazos y gracias por leerme ;)

Nedda González Núñez dijo...

Esta mujer celebró la muerte como habrá celebrado la vida. Se despidió con un ritual sensual y placentero. No digo que sea un ejemplo, pero me pareció un buen retrato de un estado de ánimo. Tal vez si alguien hubiera tocado el timbre... o hecho sonar su teléfono...

Yunuén Rodríguez dijo...

Tal vez me equivoco pero yo quedo con la idea de que los nudos y la soga son para engañar al lector, haciéndole creer que ésta se va a ahorcar, y en la última frase me parece que sólo desea un merecido día de holganza.

Me gusta el personaje y me gusta el tema, pero no disfruté el lenguaje redundante del principio -aún si era a propósito- y creo que le falta algo de ritmo.

Caro Orozco dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Caro Orozco dijo...

Nedda:
Tal vez al principio era la intención principal, no tanto el hecho de morir sino el de desprenderse en paz.... Un ligero toque de reconciliación con uno mismo...

Saludos :)

Caro Orozco dijo...

Yunuen:

Estas sintonizada con la idea de micro, tal vez intente reflejar todo un paisaje con muy pocas palabras y muy seguramente estoy aun muy cruda con la escritura pero apenas estoy empezando, sin embargo aprecio mucho el comentario pues me ayuda a mejorar....

Abrazos .

Juanito dijo...

¡Qué final!
Gratamente sorprendido...
¡Saludos!

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.