Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 3 de agosto de 2012

El buen hijo

Al regresar del trabajo, el padre lo encontrará estudiando en su habitación después de haber venido del entrenamiento de baloncesto. Se levantará para darle un beso. Probablemente le dirá que ha sacado matrícula en Estadística. Quizá le pida permiso para coger el coche y llevar a alguna amiga a tomar algo. Y hablarán con camaradería durante la cena. Entonces, orgulloso, alborotará su pelo como cuando era un niño, sin notar hoy, en su buen hijo, el imperceptible olor a gasolina mezclado con un ligero tufo a mendigo.

9 comentarios:

MJ dijo...

Bajo ese disfraz de hijo perfecto hay un monstruo que jamás será descubierto por unos padres que solo ven lo que les interesa.
Enorme micro, Mar. Felicidades.

Un beso.

Luisa Hurtado González dijo...

Ese tipo de cosas son las que a veces se deciden no ver, de modo que "olerlas", eso es pedir demasiado.

carlos de la parra dijo...

Habrá que ver. Tendrán que ser amputados cerebrales para no acabar dándose cuenta.

Sara Lew dijo...

Difícil para los padres ver a los hijos sin el filtro amable del corazón.
Un abrazo, Mar.

Bellarte dijo...

Si exista la "mamá Cuervo", también debe existir el papá Cuervo no?

Yashira dijo...

Qué horror Mar, tremendo micro. Muy bueno pero me ha dejado asustada, siempre me pregunto cómo serán los padres de esos chicos que cometen tremendas crueldades, pero puede ser el hijo de cualquiera...

Besitos.

Nicolás Jarque dijo...

Mar, estos hijos de... son los peores, no contentos con no aprovechar como deben los recursos de papá, se convierten en azotes contra aquellos que no tienen nada, son como digo unos de hijo de...

Muy bien contado tu micro, poniendo la puntilla donde corresponde.

Un abrazo fuerte.

Juanito dijo...

¡Excelente! Durísimo.
Cruento final que nos azota para bien.
¡Felicitaciones!

Mar Horno dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios en este mes de agosto que parece una travesía por el desierto. Un abrazo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.