Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 10 de marzo de 2012

Siempre

De mis Paisajes.Sierras Grandes, Córdoba, Argentina.


La pampa de altura es solitaria y silenciosa, inmensa y original. Nada en ella se ha transformado grandemente desde el terciario, salvo por la erosión del viento. Alguna presencia humana se encuentra en la serpenteante ruta de ripio y arena, infinitamente más joven. También, puede avizorarse uno que otro oasis, muy verde, formado por árboles ajenos, que quien sabe plantó algún inmigrante, porque el paisaje le gustó y le recordó a su tierra natal. El sanavirón o comechingón que habitaba la región se conformaba con el chañar, el molle o el algarrobo criollo. El camino se desliza por la planicie entre cerros de igual altura, en la ocasión, reverdecidos con la lluvia. Allá estaba mi destino final, donde los collares de piedras duras y negras marcan los límites de la escuela de montaña, recordando que las pircas fueron anteriores al alambrado, aunque todavía se las usa. "Apenas cumpla dieciocho, me voy", me dije y lo repetí muchas veces. Cuando conocí a la Teresa, vi en sus ojos la pampa, en su mirada el camino, en su pelo, las pircas hechas trenza, en su regazo a mis hijos. No me fui nunca.

6 comentarios:

Rosa dijo...

Se le metió La Pampa en el corazón a través de una mirada de mujer.

Besos desde el aire

Mónica Ortelli dijo...

Hermoso.
Saludos.

Byron Campoverde Cabrera dijo...

Me gusta la identificación a través de la mujer.
No me lo esperaba^^
Un saludito^^

Mei Morán dijo...

La descripción es tan lograda que entiendo las ganas de quedarse. Yo creo que no fue la mujer el motivo sino que buscó una excusa para no irse.
Saludos

Yunuén Rodríguez dijo...

Bella estampa. La fidelidad al terruño es un tema imortal.

Zunilda Moreno (Millz) dijo...

Gracias Rosa, Mónica, Bayron, Mei y Yunuén, cada uno de ustedes acierta en la distinta perspectiva. Un abrazo a todos.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.