Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 10 de marzo de 2012

La buena cocina

Parece que no les gustó la cena porque me secuestraron en la cocina, me cortaron una mano y prepararon un guiso con mi propia carne. A punta de pistola, me obligaron a comerlo.

Debo admitir que son buenos cocineros: al fin y al cabo terminé chupándome los dedos.

Autor: Leonardo Dolengiewich

Blog: Me podés leer acá

11 comentarios:

Cybrghost dijo...

Muy ingenioso.

Mei Morán dijo...

fantasías caníbales. muy ocurrente.
Un abrazo

Byron Campoverde Cabrera dijo...

Es una mezcla entre lo escalofriante y gracioso.Me gusta,el relato digo.La carne no sé jaja.
Un saludo!

Yunuén Rodríguez dijo...

Wiiuuh qué humor tan negro.

Yashira dijo...

Ay, imaginarlo no quiero, pero tengo que reconocer que tiene su gracia...

Saludos Leonardo,

carlos de la parra dijo...

Hermoso cuento.
Puedes acompañarlo con la canción :"Sabor a mí."

Laira dijo...

¡Dios! espero no chuparme los dedos tan literalmente jamás, quizás por eso me mantengo alejada de la cocina.
Besos

Javier Domingo dijo...

Brillante xD

Mónica Ortelli dijo...

Negrísimo, jejeje. Excelente uso de la expresión.
Saludos!

Leo Dolengiewich dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Leo Dolengiewich dijo...

Gracias a todos y todas por leer y comentar.
Me alegra que les haya gustado!
Abrazos al por mayor!

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.