Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 24 de marzo de 2012

EXTRAÑOS SINTOMAS


A los pocos meses de casarme empecé a notar unos extraños síntomas en el estómago. Su procedencia me resultaba desconocida ya que jamás había sentido algo semejante. Desde que me levantaba hasta el momento de caer rendida en la cama sentía un ligero, pero permanente, dolor que me producía malestar. Era una sensación que nacía en la zona más interna de mi aparato digestivo, un pinzamiento que parecía proceder de algún punto de la columna.
Pasé por la consulta de varios médicos que me diagnosticaron las dolencias más peregrinas: hernia, úlcera de duodeno, nervios, incluso lombrices. Llegaron a pensar en un embarazo psicológico. El dolor se fue agudizando con el tiempo. En determinados momentos, en especial por las noches y los fines de semana,  notaba que una fuerza poderosa estiraba de mi ombligo hacia lo más profundo de mi intestino, como si fuera agarrada de un inexistente cordón umbilical. El dolor me obligaba a caminar encogida, con el riesgo de padecer chepa.
Visité la consulta de especialistas afamados, médicos naturistas y homeópatas. Para mi desgracia, el dolor no remitía, incluso se iba agravando con los años. Me recetaron pastillas para la acidez y antiespasmódicos, hierbas, comprimidos de algas y no sé qué más. Las medicinas no surtían el efecto deseado, lo que me llevó a abandonar un tratamiento tras otro. El último intento fue tomar hierbas para contrarrestar los aires que decía el médico que me producía la comida, aunque yo sabía que no era eso. Apenas podía mantenerme erguida. Sentía como si el centro de mi existencia estuviera desequilibrado.
Desde que mi marido me dejó y se fue con otra a quien hacerle la vida imposible, he recuperado mi estatura normal.

16 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Maravilloso relato con final psicosomático.
Creeme que ésto se equilibra más dentro de lo real que lo que pudiera pensarse; es más he conocido gente que enviudando o separándose recuperan la salud y el rumbo en la vida.

Laira dijo...

Has descrito la losa de la infelicidad de una manera espectacular, muy sutil, buen final.
Muy bueno.
Besos.

Cabopá dijo...

¡Qué bueno! No sé por qué me lo estaba imaginando, el final, claro...

Muy bien relatado, guarda un ritmo perfecto con todos los detalles de un buen relato. Ni le faltan ni le sobran palabras...

Me ha gustado, me ha gustado mucho.
Besicos vecina.

Paloma Hidalgo dijo...

Haces al lector cómplice de sus dolores, de su malestar; nos haces presagiar lo que sucede, pero lo haces con estilo. Y el golpe final, eso de volver a crecer, me parece estupendo.

Un abrazo

MJ dijo...

¡Uf! Pues menos mal que se largó ese indeseable marido.
Muy buen micro, Elena :-)

Un beso.

Clip dijo...

jajaja es buenísimo mis felicitaciones

Un beso !

Elena Casero dijo...

muchas gracias Carlos. Es cierto, esto es muy real, lo sé, no por experiencia propia.

Un abrazo

Elena Casero dijo...

Gracias Laira.

Me alegra de que lo encuentres sutil.

Un abrazo

Elena Casero dijo...

Gracias Cabopá. Yo le tengo cariño a este relato.

Besos

Elena Casero dijo...

Pues fíjate, Paloma que no estaba yo muy segura del final y le he estado dando vueltas pero me alegro de que esté bien.

Muchos besos

Elena Casero dijo...

Hola MJ. me alegro de encontrarte por aquí.

Besos

Montse Augé dijo...

Qué estupendo relato!!El final de la un giro a lo que el lector pudiese imaginar...sutilmente tratas un tema difícil y duro. Te ha quedado genial, me ha gustado muchísimo!Un abrazo

Ximens dijo...

Jeje, Elena, que manera de describir el mal matrimonio, el dolor de la parte sufridora.

Gustavo dijo...

Hola. Muy lindo el final. Y si... a veces hay gente asi toxica que causan mas dolor y enfermedad que las mismas enfermedades. Un abrazo

Cybrghost dijo...

Ser feliz es muy importante para la salud.

marymaria dijo...

Muy bueno!! me hizo reír la ultima parte. Me gusto mucho, al igual que el blog!

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.